Quintín Rodríguez, cuarenta años de romance con la radio

Nacido en Moral de la Reina (Valladolid) Quintín Rodríguez ha escrito durante más de cuatro décadas una importante página en la radio. Cuenta con una diltada carrera profesional y un intachable currículo al servicio de la comunicación.

LA RÁFAGA:

 

Un sonido radiofónico: “Manifestación del 23 en Valladolid. Estoy leyendo el manifiesto de todos los partidos políticos y cito la actuación del Rey. Un aplauso ensordecedor. Ese es mi sonido”.

 

Un momento radiofónico: “Se ha cortado la señal y no puedo transmitir. Apagón total. Momento malo”.

 

Una anécdota. En el Mundial de México 86, en el estadio Azteca, comenzamos a retransmitir el partido, y no nos escuchan en España hasta el minuto 84, habíamos narrado dos horas desde México para nadie”.

 

¿Qué noticia le hubiera gustado contar?: “Me hubiera gustado estar al lado de Armstrong cuando llegó a la luna. Le hubiera preguntado: ¿qué sientes? ¿Estás feliz? ¿Te sientes histórico?.

 

La radio en una palabra: Comunicación, comunicación y comunicación.

Un anuncio en prensa le cambió la vida. Se convoca plaza de locutor. Y allí se plantó un jovencísimo Quintín Rodríguez, quien a partir de entonces convertiría el micrófono en una forma de vida. Se hizo en La Voz de Valladolid, verdadera escuela de radio. Más tarde dio el saltó a la COPE y posteriormente al ente público. El deporte, su pasión. Defiende retransmisiones más profesionales y sin un constante azote  al lenguaje. Han pasado muchos años, desde que Quintín Rodríguez  iniciara su carrera, pero aún en sus ojos se puede apreciar ese brillo especial cuando habla de la radio. Su voz es también inconfundible.

 

“Estudiaba Físicas y yo no tenía un duro. Me pareció curioso el anuncio en prensa y me presenté. Éramos 76 y yo quedé el segundo. Me ofrecieron la plaza de locutor de segunda en La Voz de Valladolid a razón de 6.200 euros al mes”,  relata Quintín Rodríguez, quien aún recuerda cómo fue la prueba: “Daban importancia a la voz pero también pero también a la soltura verbal. Nos pedían que improvisáramos, leyéramos unas guías musicales e inventáramos una entrevista”, apunta.

 

Tiene una trayectoria impecable y un currículo envidiable y palabras muy cariñosas para su primera estación en su largo viaje radiofónico: La Voz de Valladolid. “Era dirigida por María Teresa Íñigo de Toro, toda una institución radiofónica. Allí nos enseñaron a decir correctamente, a leer con la acentuación exacta, a respetar los tiempos de la radio y sobre todo a respetar a la audiencia”.

 

 

Sus primeros partidos fueron en Málaga. Con muy pocos medios técnicos “hacíamos una retransmisión, sin retorno, que comenzábamos diez minutos antes del partido y en el que no parábamos de hablar”. Cuenta con muchas anécdotas, como la vez que tuvo que narrar un partido desde el tejado del estadio de Los Cármenes en Granada, porque no dejaban entrar a su cadena, o la vez que le acribillaron los mosquitos en el Nuevo Colombino de Huelva.

 

Cree que ahora las retransmisiones han “pervertido” demasiado el lenguaje. “Hablan de palo largo y palo corto, cuando los postes tienen la misma altura; se dice banda derecha cuando en realidad será la banda derecha…”. También cree de que se dice poco el resultado en las narraciones y que se posiciona poco la pelota. El maestro también ofrece algunos consejos: “Concentración trabajo, preparación, no comer antes de la retransmisión, no beber excesivamente, haber dormido muy bien y estar descansado, haber estudiado bien las alienaciones y haber escuchado mil veces otras narraciones para corregir defectos”.

 

Quintín Rodríguez dice además que echa de menos “más rigor periodístico” y un mayor tiempo para los programas locales, en detrimento de los nacionales. Alaba el trabajo de los profesionales de radio de Valladolid, que “bastante tienen” con ser “el hombre orquesta”, y “no tienen tiempo, para elaborar, para escribir, para hacer radio, en definitiva”.

 

Si mil veces volviera a nacer, mil veces se hubiera dedicado a lo mismo. “Esto es apasionante”, confiesa. “Si no hubiera sido por la radio, por el periodismo en general, cómo hubiera conocido a tantas personas, cómo hubiera viajado a tantos países. Hubiera sido impensable”. Quintín Rodríguez ya ha escrito, o mejor dicho, ha retransmitido una importante página de la historia de la radio.