Quintana redime a Herodes en la superproducción 'Mateo 16,18'

Doscientos actores y músicos dan vida en la iglesia de Santiago de los Caballeros a esta representación que narra los últimos instantes de un atormentado y arrepentido rey Herodes. Este domingo, último pase, tras el éxito de viernes y sábado.

A Herodes siempre se le ha presentado como un tirano y un infanticida capaz de asesinar a cientos de inocentes para preservar su poder. Quizá quien asista este fin de semana a la superproducción de ‘Mateo 16,18’, con más de 200 actores y músicos en la iglesia-catedralicia de Santiago de los Caballeros de Medina de Rioseco, redima al histórico personaje o al menos se compadezca en sus últimos momentos.

 

Y es que el actor vallisoletano Juan Antonio Quintana realiza una magistral revisión del rey Herodes en sus últimos instantes. A modo de flashback, Herodes el Grande se dirige a su pueblo narrando los principales pasajes de su vida y justifica sus acciones encaminadas a preservar la paz y a engrandecer su pueblo con grandes obras, como la reconstrucción del Templo de Jerusalén.

 

 

Sin embargo, confiesa ante su hijo Antipas (Carlos Recio) la matanza de los inocentes. Herodes el asesino, el infanticida, el criminal… da paso, instantes antes de su muerte, genialmente representada, al arrepentimiento e incluso el perdón de su vástago. Los tormentos de un hombre moribundo angustiado por su conducta, rebosante de poder y de odio, hacen que el público se sobrecoja.

 

Y es que son más de doscientas las personas que componen esta idea original de Fran Núñez y Manuel Polo, de Teatro El Hereje. No faltan alegorías a la conducta humana, a los hombres convertidos en máquinas y, por supuesto, al trance final por el que tiene que pasar cada ser: la muerte. Actores de siete grupos de teatro de la comarca, la banda municipal de Rioseco, o las bandas de cornetas y tambores del Cristo de la Paz, Nazareno de Santiago y Clemencia, además del grupo de danzas Ciudad de Rioseco, dan vida al espectáculo.

 

Un montaje, donde la luz y la música, hacen que el espacio –la iglesia de Santiago de los Caballeros- sea aún más imponente. Los dos primeros días de representación (viernes y sábado) el lleno estuvo asegurado. Este domingo, último pase, con pocas entradas en taquilla.

Noticias relacionadas