¿Qué pasó (de verdad) con Porta?

La salida del base argentino esconde una estrategia de "chiringuito" que Ricard Casas ha cortado de raiz. Lejos de amilanarse ante un jugador carismático, el técnico ha dejado claro que el equipo está por encima.

La semana convulsa que ha vivido el Club Baloncesto Valladolid estalló cuando Antonio Porta y Ricard Casas mantuvieron un encendido enfrentamiento que oponía a dos personajes con caracteres bien marcados. Encontrar el germen de ese duelo al sol no es difícil. Se acabó la química entre técnico y capitán, pero se acabó porque el entrenador no es el que Porta pensaba.

 

El argentino era un jugador deseado por Ricard Casas. Sabía de su implicación, su buen comportamiento en el tramo final de la temporada y el espíritu competitivo. De hecho, los dos primeros y principales jugadores de su proyecto procedían de la temporada pasada: Porta y Sinanovic. Sin embargo, Casas descubrió de inmediato que este Porta no estaba a la altura física de un jugador referente. Y ahí empezaron los problemas.

 

Antonio Porta sabía que iba a continuar en Valladolid porque Mike Hansen tenía atado a Gustavo Aranzana como entrenador. Y éste, como no, iba a contar con Porta entre otras razones porque le representa la misma agencia que a él; que también es la misma que llevó los destinos de Hansen en su última etapa como jugador.

 

Aranzana siempre se ha distinguido por ser fiel a la casa que le representa, por encima de los intereses de los clubes en los que ha estado. Primero la casa. Y como Porta era de la casa, el rasero de medir su estado físico iba a ser más benevolente.

 

Porta le pidió paciencia a Casas ante su estado físico, pero la paciencia tiene un límite y el físico del jugador no estaba para asumir las cargas de trabajo y exigencia del entrenador, que yo era el entrenador pensado. Entonces, cuando las tuercas se apretaron el mecano saltó por los aires. Luego se pueden añadir razones de incompatibilidad, las manías de Casas, que las tiene, o lo que se quiera sumar para eludir una evidencia de la que nadie ha hablado: Ricard Casas no tiene hipotecas en Valladolid y desarmó una parte del 'chiringuito' que se estaba montando antes de su llegada.

 

En su vehemencia, Porta dice que tiene "los huevos pelados" (textual). Se ha topado con otro que también.