¿Qué hago con mi hijo en verano?

Llegan las vacaciones de los más pequeños de la casa y con ellas un quebradero de cabeza para los padres, pero las opciones en Valladolid son más de las que parecen. 

El último día de colegio, un claro momento de contraste de sentimientos para padres e hijos de toda casa. Los chavales alcanzan por fin el periodo de juegos, libertad y piscina que se les ha privado durante el resto del año, pero los progenitores se encuentran con el dilema de qué hacer para no descuidar la supervisión de los más pequeños de la casa hasta que a ellos les llegue también el periodo estival en el trabajo.

 

Las opciones son más de las que puedan parecer a simple vista. Son muchos los que optan por pedir auxilio a los abuelos, que en muchos casos no tienen ningún problema en hacerse cargo de sus nietos. “No me importa hacerme cargo de Andrea. La recojo todas las mañanas en la casa de mi hija y nos distraemos el uno al otro juntos”, explica sonriente Carlos Díez, de 74 años, mientras paseo por el Campo Grande de la mano de su nieta.

 

“Su madre no coge vacaciones hasta el mes de agosto y su padre ni eso, así que yo me hago cargo de la pequeña. Aunque me gusta, no me importa nada”, explica. Como el suyo existen muchos casos en Valladolid y, por supuesto, en toda España. Como el de Asunción Gutiérrez con su nieta del Colegio de las Agustinas.

 

“Se van de vacaciones y mi hija no sabe ni dónde meter a la pobre niña hasta que a ella también le toque”, dice Asunción. “Menos mal que estamos los abuelos”, termina concluyendo mientras se ríe.

 

ALTERNATIVAS EDUCATIVAS

 

Pero no solo los abuelos son la opción que sirva de respiradero a los padres. La Junta de Castilla y León, como todos los años, ha organizado el plan “Conciliamos”, por el que en cinco colegios de la ciudad –Alonso Berruguete, Pablo Picasso, Cardenal Mendoza, Francisco Pino y Gonzalo de Córdoba- los niños puedan realizar actividades junto a monitores que se muestran encantados de poder encontrar un trabajo temporal en verano.

 

Los niños, que para poder ser incluidos en el programa deben tener una edad comprendida entre tres y doce años y que sus padres trabajen durante el horario del programa, de 7.45 a 15.15, se lo pasan en grandes realizando juegos en el patio del colegio en cuestión.

 

Otra opción en pleno centro de Valladolid, más dedicada al conocimiento medioambiental, lo encontramos en la Acera de Recoletos, en el Aula de Medio Ambiente de Caja de Burgos. “Organizamos actividades todos los años divididos en dos grupos de niños, de 3 a 7 años y de 8 a 12”, explica Carmen Nogueira, coordinadora del centro, para después recordar que el horario habitual es “de 10.00 a 14.00”.

 

“Al grupo de los pequeños les enseñamos a conocer la naturaleza de Valladolid a través del juego y del taller manual, aprenden a respetarla, a cuidarla y tratamos, en definitiva, que lo pasen bien con actividades divertidas al aire libre”, expone Carmen.

 

“Con los mayores nos metemos en actividades como estudiar a los pájaros, a los árboles, recogemos plantas para un herbario, ven cómo funciona la naturaleza con excursiones al Campo Grande... Son cosas un poco más avanzadas que los pequeños, lógicamente”. Pero aunque el horario habitual sea de 10.00 a 14.00, también existe lo que Carmen define como “el de los padres madrugadores”, para aquellos que entran desde las 8.30 y el de “los remolones”, desde las 14.00 hasta que se vaya el último de los pequeños.

 

El objetivo está muy claro. “Intentamos que los padres se interesen por este tipo de actividades a la vez que concilian su vida laboral, que esto no sea solo un lugar en el que los pequeños estén un tiempo y lo pasen sin mayor repercusión”, aclara Carmen. Queda claro que los padres que no saben hacer qué con sus hijos en verano, es porque no quieren.