Puerta Grande a la voluntad y la buena monta de Leonardo Hernández

Manuel Manzanares cortó una oreja en el que cerraba plaza tras una buena actuación. El rejoneador de Rueda, Sergio Vegas, no anduvo fino en la tarde que cerró la miniferia de San Pedro Regalado.

Apenas cuarenta y ocho horas después de que Manzanares volviera a triunfar con rotundidad en una de sus plazas talismán, el coso de Zorrilla volvía a ver hacer el paseíllo a otro Manzanares, en este caso a caballo, su hermano menor el rejoneador Manuel Manzanares, quien –a otro nivel, también toco pelo en el último de la tarde, gracias a una entonada labor ante el más potable del encierro.

 

Pero el triunfador de la tarde fue el extremeño Leonardo Hernández, hijo del centauro del mismo nombre, quien descerrojó la puerta grande del centenario coso de Zorrilla, al obtener un trofeo en cada uno de sus dos oponentes. El primero, de José Manuel Sánchez, muy rajado siempre buscando el abrigo de las tablas no dio muchas opciones al caballero. Pero Leonardo desplegó su toreo a caballo y su buena monta; mató de un certero rejón y aunque tuvo que descabellar fue premiado con una oreja.

 

Peor fue su quinto. Manso y muy rajado no quiso pelea. El rejoneador –muy voluntarioso- arriesgó en banderillas con su gran cuadra y se metió al público en el bolsillo quien le otorgó un nuevo trofeo que le sirvió para abandonar en volandas la plaza de toros vallisoletana.

 

Volvía a Valladolid el rejoneador de Rueda, Sergio Vegas. Ovacionado en su primero un ejemplar de José Manuel Sánchez noble y colaborador, en el cuarto no tuvo demasiada suerte. No anduvo fino en los encuentros y falló con los aceros. Una tarde fría en el ambiente y también en los tendidos que cierra una variada e interesante feria de San Pedro Regalado. Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Isabel Carrasco.