Puente asegura que “el soterramiento sigue estando presente, pero se va a redefinir”

Óscar Puente, alcalde de Valladolid, en rueda de prensa. JUAN POSTIGO

Después de la reunión de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad este jueves, todas las partes implicadas acordaron la revisión del convenio firmado al comienzo del proyecto.

Ya con un poco más de calma, con ese poso que dan las horas y el poder meditar las cosas con tranquilidad. Óscar Puente, alcalde de Valladolid, volvió a atender este viernes a los medios de comunicación tras la reunión que tuvo el consejo de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad este jueves para explicar algunos puntos ‘extra’, y la conclusión que se pudo extraer es clara; “el soterramiento sigue estando presente [en el proyecto ferroviario], pero se va a redefinir”. Más claro, agua.

 

“Se va a intentar dibujar en materia de plazos o fases de manera realista, pero no vamos a renunciar a él”, hizo ver el primer edil, después de que en el encuentro se decidiera que sería la Junta de Castilla y León la que tomará la iniciativa de negociar con los bancos que concedieron el préstamo para el proyecto. Por cierto que el primer pago de 125 de los 404 millones del total, repartido entre Renfe y Adif (50%), la propia Junta (25%) y el Ayuntamiento de Valladolid (25%), debe realizarse antes del próximo 30 de marzo, aunque habrá que renegociar ya que se da por hecho que no se podrá abonar.

 

“La idea tal y como estaba concebida supondría otros 600 millones y es bonito, pero habría que ver cómo se paga”, dijo con cierta sorna el alcalde. “En la vida hay que renunciar a muchas cosas por nuestras propias posibilidades, estamos viendo un ejemplo muy descriptivo”. ¿Y cuándo se comenzará a replantear el soterramiento? “Ya. El nuevo convenio tendría que plantearlo todo”.

 

En cuanto al traslado de los antiguos talleres de Renfe desde Farnesio a San Isidro, también incluido en la operación ferroviaria, Puente tampoco quiso dejar lugar a la duda. “Tenemos algún problema con alguna máquina que hay que poner en marcha y la empresa está en concurso de acreedores. Son problemas de intendencia, pero la voluntad está clara y es que el traslado sea de manera inmediata”.

 

Así, se convocará a las empresas a las que se les deben abonar los últimos 10’5 millones de euros para poder poner en marcha, por fin, los nuevos talleres, ya que los sindicatos han amenazado con realizar huelgas si no se hace por miedo a la pérdida del empleo que esto supondría.

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