Prisión para el empleado de un bar que abusó sexualmente de una clienta ebria e inconsciente

La víctima se despertó cuando el acusado se encontraba sobre ella e intentó zafarse de él pero sin conseguirlo. Además, él le dijo: "Estate quieta, que lo estabas haciendo muy bien". Ocurrió en un bar de Málaga.

La Audiencia de Málaga ha condenado a cuatro años de prisión a un hombre, empleado de un bar de la capital malagueña, por abusar de una mujer que se encontraba en el establecimiento totalmente inconsciente por su estado de embriaguez. Además, se le impone pagar a la víctima 4.500 euros como indemnización y el alejamiento de ella durante ocho años.

  

Según se declara probado en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, un día de diciembre de 2011, la víctima estaba con una amiga en un bar, a cuyos dueños conocían, junto a otro amigo y el acusado, empleado del establecimiento. Una vez cerró el local, todos siguieron allí tomando bebidas alcohólicas.

  

Sobre las 7.00 horas, la mujer se encontraba en estado de embriaguez, y su amiga y otro hombre la ayudaron a subir a una planta superior porque ella sola no podía. Allí había un espacio para que los empleados pudieran descansar y donde se quedó dormida, según señala la resolución.

  

Pese a que intentaron despertarla, no pudieron y ambos se fueron. En ese momento, dice la sentencia, el acusado subió a la habitación donde estaba dormida la mujer y "aprovechando el estado inconsciente de la misma", la desnudó parcialmente y mantuvo relaciones sexuales "sin que ésta apenas se apercibiese de lo que ocurría".

  

La víctima se despertó cuando el acusado se encontraba sobre ella e intentó zafarse de él pero sin conseguirlo, debido, según se declara probado en la resolución, al estado en el que se encontraba y también porque la sujetaba el acusado por las manos. Además, él le dijo "estate quieta, que lo estabas haciendo muy bien".

  

Por estos hechos se condena al hombre por un delito de abusos sexuales por ser constitutivos de un atentado a la libertad sexual de otra persona, sin violencia o intimidación y sin consentimiento de la víctima, al considerarse acreditado que la mujer estaba "totalmente inconsciente cuando ocurrieron los hechos".

  

El acusado admitió que mantuvo relaciones con la víctima pero con su consentimiento, porque ella no le mostró ningún rechazo, aunque reconoció que la chica se puso mala y que tuvieron que ayudarla a subir.

  

La víctima, por su parte, reconoció que no recordaba con claridad todos los detalles, pero sí que de pronto notó el cuerpo del acusado encima de ella e intentó zafarse de alguna forma, pero no pudo, escuchando cómo el hombre le dijo "estate quieta que lo estabas haciendo muy bien".