Primer encontronazo entre la Fundación y los nuevos gestores del Club Baloncesto Valladolid

Javier Baró y Mike Hansen, en su presentación oficial.

Unos minutos han bastado para que los nuevos gestores del Club Baloncesto Valladolid y la Fundación Baloncesto Valladolid hayan plasmado sus diferencias. La deuda que el Patronato cifró en 800.000 euros y el club eleva a los 2 millones aumenta la línea que les separa. 

"Eso se lo debes preguntar a ellos", responde desafiante Javier Baró cuando le preguntan por la diferencia entre ambas cantidades, según la cifra que en su momento aportó Juan Vela, presidente de la Fundación Baloncesto Valladolid.

 

El nuevo adjunto a la presidencia, que tendrá contrato mientras anuncian recortes en la plantilla administrativa y piden a los acreedores confianza y paciencia, comienza de esta manera su puesta en escena. Puede que tenga razón, pero su postura no ha hecho más que escenificar las diferencias entre uno órgano, el directivo, y el otro, el social donde curiosamente reside la propiedad del club. En resumen, que técnicamente la Fundación es la propietaria del club y por tanto está por encima de unos gestores con los que no quieren saber nada.

 

Es más, antes de hacerse oficial la llegada de Mike Hansen a la presidencia, los patronos de la Fundación, con dos concejales del Ayuntamiento de Valladolid dentro de ella, dejaron claro que no quieren pertenecer al consejo de administración del Club Baloncesto Valladolid. En él estará Hansen y también Baró, por expreso deseo del presidente.

 

Descifrar públicamente la deuda del club sin contar los cuatro millones agregados al proceso concursal, desmintiendo que sean los 800.000 euros de Juan Vela sino 1.200.000 euros más, ha sido la primera secuencia de una película que solo acaba de empezar. 

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