Preocupante ausencia de pistas sobre el paradero del desaparecido Sergio Marcos Paunero en Valladolid

Bar El Escondite en La Rondilla, donde se vio por última vez a Sergio Marcos Paunero. A.MINGUEZA

La Policía, que reconoce no tener todavía indicios, sigue rastreando el río y preguntando en varios negocios de La Rondilla por si hubiera algún registro de las cámaras once días después.

Es difícil llevar a cabo una investigación sin una sola pista que lleve a esclarecer los hechos. En semejante situación, tan desesperada como crítica, se encuentra la desaparición de Sergio Marcos Paunero, quien ya acumula once días de ausencia en Valladolid después de que tras una noche de fiesta con sus amigos nadie volviera de él. Y es que tanto Policía Nacional como Guardia Civil se encuentran en una situación poco común para estos casos, donde siempre se suele encontrar cualquier tipo de hilo que pueda llevar a alguna suposición.

 

Pero no. A día de hoy, y pese a las pesquisas policiales, ni siquiera se ha conseguido dar con un mínimo indicio, tal y como reconocen fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Valladolid. A estas alturas, y pasados tantos días, lo lógico es que se hubiera podido encontrar a alguien que le hubiera visto por última vez, una cámara que le hubiera grabado de casualidad, una última conversación. Ni siquiera eso, más allá de los compañeros que le vieron antes de que se marchara del bar El Escondite, en La Rondilla.

 

Y es que como también reconocen desde la Subdelegación, el comportamiento de Sergio Marcos Paunero no responde a ningún patrón, como suele ocurrir en estas desapariciones. Que pudiera tener antecedentes delictivos, algún problema familiar o alguna riña reciente. Paunero no responde a ninguno de ellos.

 

Así las cosas, la Policía Nacional no se ha rendido en la búsqueda. Se sigue rastreando el río de arriba abajo y los agentes siguen hablando con vecinos y comerciantes de la zona, esperando encontrar alguien que pudiera conocer un detalle que pudiera ser revelador o, quizá, alguna cámara que le registrara por última vez. De hecho, desde la Subdelegación reconocen que el problema “no es por falta de efectivos”, al contrario.

 

“No es cuestión de agentes, algo que podría preocupar a la familia”, dicen desde la institución del Gobierno, que destaca el hecho de que Paunero tuviera hasta preparada la mochila para jugar al día siguiente un partido de fútbol, lo cual descarta que su desaparición fuera premeditada. Las posibles hipótesis son muchas, pero nadie se atreve a vaticinar nada. A fin de cuentas, es lo que debe hacerse ante una preocupante falta de pistas.

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