¿Por qué hay que lavarse las manos en el trabajo?

Lavar manos

Desde pequeños se sabe que lavarse las manos es un aspecto fundamental para prevenir la transmisión natural de gérmenes, por ello es recomendable convertir este proceso en un hábito frecuente, también en el entorno laboral, como medida importante para evitar enfermedades.

1.- Lavarse las manos es importante. Cada día se tiene contacto directo con objetos que están plagados de bacterias, por lo que es necesario lavarse las manos nada más llegar al centro de trabajo y antes y después de las reuniones para reducir las posibilidades de contagio.

 

2.- Usar Jabón. Especialmente después de ir al baño y antes y después de comer o manipular herramientas y maquinaria, con el objetivo de crear un entorno de trabajo más saludable.

 

3.- Es barato. Es una técnica rentable que conlleva beneficios para la salud, ya que mata a los gérmenes y permite evitar enfermedades como resfriados y gripes por contagio.

 

4.- Secar las manos. Al secar las manos se evita la aparición de hongos y otras afecciones de la piel, además de que los secadores actúan como un recubrimiento antibacteriano que reduce el riesgo de propagación de bacterias como la salmonella, muy habitual en verano.

 

5.- Mejor prevenir que curar. Es preferible seguir todos estos consejos para evitar enfermar y acudir al médico para recibir tratamiento. Es más, en verano es recomendable extremar las medidas de higiene, ya que se pasa más tiempo fuera de casa.

 

CONSEJOS PARA EL CORRECTO LAVADO

 

Este hábito básico de higiene puede hacerse con agua a cualquier temperatura pero siempre debe incluir jabón o solución jabonosa (gel)y el frotado de ambos lados de las manos, de dedos y debajo de las uñas durante al menos 20 segundos, procediendo después al aclarado completo que arrastre toda la suciedad.

 

El secado en el ámbito doméstico puede realizarse con toalla de tela siempre que se cambie con frecuencia, y en el ámbito público mediante ventilación o toalla desechable de papel. El gel hidroalcóholico o las toallitas con solución jabonosa son una alternativa cuando no hay acceso a jabón, agua o lavabos.

 

Las manos deben lavarse al preparar o manipular alimentos, después de tocar tierra o animales, de utilizar el inodoro o al cambiar pañales, antes de tocar o bebés o después del contacto con ancianos o enfermos, tras estornudar o toser, al llegar a casa y tras viajar en transporte público o después de estar en espacios cerrados y con mucha gente.