Podemos busca remontar en el "sprint final" apelando al voto socialista

Pablo Iglesias comparece tras la reunión del Consejo de Coordinación de Podemos

El 'asalto a los cielos' que auguró hace un año el líder de Podemos, Pablo Iglesias, está resultando más difícil de lo que parecía para el partido morado, que llega a la recta final del camino hacia las elecciones generales en uno de sus peores momentos en lo que a expectativas se refiere.

Podemos sigue defendiendo que acuden a los comicios del 20 de diciembre con el objetivo de ganar y de formar Gobierno --la gran meta que se marcaron desde su nacimiento--. No obstante, la cúpula de la formación es consciente de que en estos momentos lo tiene difícil, ya que según las últimas encuestas parten de un cuarto puesto en la parrilla de salida tras el PP, el PSOE y Ciudadanos, después de cosechar uno de sus peores resultados en las pasadas elecciones catalanas del 27 de septiembre.

"Somos realistas. En estos momentos creemos que no estamos en condiciones de liderar un gobierno en nuestro país, por eso de aquí al 20 de diciembre tenemos que trabajar muy duro para que eso sea así", afirmó hace una semana la número tres del partido y encargada del Análisis Político, Carolina Bescansa, poniendo de manifiesto un giro en la estrategia de Podemos, ante la rebaja progresiva de sus expectativas.

Este "realismo" queda lejos de aquel "David puede ganar a Goliat" que proclamó Iglesias en febrero, cuando retó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a adelantar las elecciones, después de que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) les otorgara un segundo puesto, por delante del PSOE, en el ránking de estimación de voto, y les situara como primera fuerza en intención de voto directo.

Aunque Podemos sigue defendiendo el 'Sí se puede' y no se "resigna" ni se "conforma", la realidad es que ese hipotético segundo puesto queda ya lejos y se ha convertido en una tercera posición según el último barómetro del CIS del mes de julio, e incluso en la cuarta, según la práctica totalidad de las encuestas que se han publicado en las últimas semanas, siendo superado tanto por el PSOE como por Ciudadanos.

OBJETIVO: DAR EL SORPASO AL PSOE

Esto hace que la principal aspiración del partido morado ya no sea tanto ganar al PP sino quedar por delante del PSOE, y conseguir que el líder de los socialistas, Pedro Sánchez, y otras fuerzas como Ciudadanos apoyen la investidura de Pablo Iglesias, tal y como pone de manifiesto la continua apelación de los dirigentes de Podemos al voto de los socialistas desencantados.

"Los votante socialistas tienen muy claro que para ver a su partido en la posición en la que ellos quieren, el voto útil, como lo fue en Madrid, es el voto morado, es el voto a Podemos", reafirmó este jueves Pablo Iglesias, retomando el argumento que ya fue eje de la campaña de Podemos en las pasadas elecciones municipales y autonómicas.

Además del PSOE, Podemos ha encontrado ahora un nuevo rival a batir: Ciudadanos. El auge del partido de Albert Rivera, que también enarbola la bandera de la regeneración y la lucha contra la corrupción, supone un obstáculo en el intento de Podemos de captar un voto transversal, ya que los más moderados de los indignados con el bipartidismo encuentran en el partido de Albert Rivera una opción menos 'arriesgada'.

Por ello, la estrategia de Podemos en su batalla con Ciudadanos --que escenificaron hace una semana por primera vez Iglesias y Rivera en su primer 'cara a cara'-- pasa por tratar de convencer a la ciudadanía de que el partido naranja es "más de lo mismo".

"CAPACIDAD DE RESISTENCIA" DEL BIPARTIDISMO

No sólo el avance de Ciudadanos y la pérdida del factor sorpresa constituyen importantes retos para Podemos en esta campaña. También es preciso tener en cuenta la "capacidad de resistencia de los partidos del régimen" para mantenerse "fuertes", tal y como reconoció el propio Iglesias ante su dirección nacional hace dos meses, algo que en Podemos no habían "previsto".

La situación en Grecia tampoco ha ayudado al partido morado, que no dejó de apoyar al reelegido primer ministro Alexis Tsipras cuando aceptó el tercer rescate al país Heleno, después de haber recibido el respaldo de la ciudadanía en el referéndum que convocó para plantarle cara a la troika.

A todos estos factores se suma la fatiga por un año lleno de citas electorales, que le ha costado a Iglesias una mala pasada esta semana, al confesar su "cansancio". "Me siento en plena forma", afirmó el líder días después para zanjar la polémica. Así, avisó de que tiene "más fuerza que nunca" para afrontar el "sprint final". "No hay cosa que desee más que ganar las elecciones", sentenció.