'Platero y yo' se hace mayor y Google le regala un 'doodle' para conmemorarlo

'Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos'... y este viernes, además, cumple 100 años. 

Una de las obras más famosas del escritor onubense Juan Ramón Jiménez, 'Platero y yo', se hace mayor y Google le ha regalado un bonito 'doodle' para conmemorarlo.

 

El libro es una narración delicada que recrea la vida del burro Platero hasta su muerte. La primera edición de la obra se publicó un 12 de diciembre de 1914 con 63 capítulos, aunque no fue hasta 1917 cuando salió a la luz la edición completa, compuesta por 138 capítulos.

 

Durante sus versos, el lector comparte el día a día de Juan Ramón y su burro. Observa al primero contemplar cómo Platero 'juega con Diana, la bella perra blanca que se parece a la luna creciente, con la vieja cabra, gris, con los niños...'.

 

El lector también les acompaña cuando pasean por los hondos caminos del estío bajo el cielo 'azul, azul, azul' y el burrito 'está parado más tiempo que andando'; y asiste, entre otros, al momento en que Platero sacó de ese arroyo grande la carretilla de aquella chiquilla 'rota y sucia'.

 

Pese a que ha sido entendido por muchos años como un libro para niños, no se escribió para tal fin, y de hecho el autor habla de la muerte, el dolor y la violencia. Así se muestra, por ejemplo, en los últimos capítulos, en los que se expresa la nostalgia tras la muerte del animal, entrando en la profundidad del alma humana.

 

Eso sí, su clasificación no es sencilla. La misma Fundación Juan Ramón Jiménez explica que se podría decir que esta pequeña obra reúne dos géneros literarios: el lírico, con unos exquisitos versos; y la novela.

 

Se trata de un libro de lectura casi obligada para cualquier hispanohablante, y pocos habrá que no se conozcan, al menos, su principio. Además de leerse en los colegios, para el Instituto Cervantes representa todo un clásico de la literatura española del siglo XXcomo ejemplo de prosa poética modernista.

 

Sea como fuere, el pequeño burrito sigue sobreviviendo a los años, y su importancia se constata al observar la cantidad de idiomas a los que se ha traducido. Afrikkans, alemán, árabe, braille, checo, chino, finlandés, francés, inglés, ruso... y la lista continúa. Platero, el burrito de Moguer, continúa con salud, y eso que 'a mediodía, Platero estaba muerto'.