Perros potencialmente peligrosos: ¿animales de terapia?

El caso del vallisoletano Mario Ruiz, que ha logrado titular a su Rottweiler para asistir a personas, abre la puerta a una flexibilización de la ordenanza municipal ya que la Ley actual no contempla esta posibilidad.

Las cifras sobre ataques

 

En lo que va de 2016 en Valladolid, se han dado 29 partes por mordeduras. Según explica María Sánchez, "23 mordeduras no eran de perros potencialmente peligrosos, y seis sí. De esas 29, 22 han sido a personas adultas, cinco a niños, y dos entre perros”.

 

Los PPP tienen que tener implantado el chip identificador, y además hay un registro municipal donde deben estar inscritos. Para pasear con ellos la normativa obliga a llevarlos con bozal y con una correa fija de menos de dos metros.

Hay ciertas razas de animales que, a quienes no son amantes de los perros, su solo nombre ya les llama a la precaución. Las noticias suelen informar sobre las agresiones que cometen los Pit Bull, Rottweiler, American Staffodshire, Dogo u otras de las consideradas potencialmente peligrosas. Pero el caso del vallisoletano Mario Ruíz invita a la reflexión.

 

Él y Ares, su Rottweiler adulto de 3 años y medio de edad, de pelaje negro y 53 kilos de peso, se han licenciado. A través del Cuerpo Canino Terapeútico Lincoln, una institución privada dirigida por Peggy J. Gilbert, ha obtenido con una nota de 44 sobre 45 el título de perro de terapia. Lo que implica que es un animal preparado para ayudar a enfermos u otro tipo de personas que puedan requerir de sus servicios.

 

“Lo hice como meta personal, al ver tantas noticias sobre perros potencialmente peligrosos (PPP)” explica Mario Ruiz a TRIBUNA. Actualmente con 26 años, decidió adoptar a Ares a la asociación Pro Patas de Valladolid después de que el animal fuese abandonado con un año y un mes. “Cuando adopté a Ares no era así, tenía problemas, pero he trabajado con él y le he enseñado” analiza el dueño sobre su mascota y amigo, un trabajo que ha culminado en una conducta dócil y muy alejada de la tradicional agresividad que se les atribuye a estos animales.

 

Entre las pruebas realizadas a Ares, Ruiz recuerda alguna de ellas: “En una un perro agresivo hace como si te ataca y el tuyo no tiene que reaccionar, en otra la psicóloga canina hace como si te atada, e igual. También tiran comida y el perro tiene que obedecer y no ir a por ella”.

 

Ares, un perro reivindicativo

 

Según explica Mario Ruiz, Ares es “el primer PPP de España que supera las pruebas para ser perro de terapia”. Pero además de eso, el dueño y su mascota participan en la vida social de la ciudad. Ambos han corrido en la Cani cross celebrada a finales de octubre en la Playa de las Moreras, ya que son miembros del club Mushing Atletismo de Arroyo. Y Ares, junto a Mario, también estuvo presente en las manifestaciones contra el cierre de Lauki en Valladolid.

 

 

 

Intención de voluntariado

 

Con el título obtenido con sobresaliente, el objetivo que se plantea Mario Ruiz es el de hacer acciones de voluntariado con Ares. Pero actualmente se ve frenado ante la indefinición de la normativa sobre la posibilidad de que los perros potencialmente peligrosos sirvan para terapia.

 

Estoy esperando a la Ley antes de presentar un proyecto, de momento el Ayuntamiento y la Consejería de la Junta no me han respondido” lamenta Ruiz, que tiene en su mente qué acciones podría llevar a cabo Ares: “Por sus características físicas no puede ir con niños, aunque el perro sabe muchos trucos –generalmente las terapias se enfocan a niños autistas, con discapacidad, de cualquier tipo, a charlas educativas, etc.-. Mi intención es intentar hacer terapia con presos, por ejemplo en el Zambrana, personas que no encuentran una motivación con perros pequeños

 

¿Y qué dice la Ley al respecto?

 

Tal como explica María Sánchez, concejala de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Valladolid, actualmente todo lo relacionado con este tipo de perros se enmarca, a nivel nacional, en la Ley 50/1999 de tenencia de animales potencialmente peligrosos y en el Real Decreto 287/2002 que la desarrolla. Leyes que llevan la firma de Juan José Lucas, Ministro de Presidencia en aquel momento tras dejar su mandato al frente de la Junta de Castilla y León.

 

 

En ese texto jurídico se incluyen como razas peligrosas el Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffodshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu. Y se añade en su anexo II una serie de características físicas que también serían consideradas como potencialmente peligrosas en un perro, pero que “a juicio de los técnicos es muy difícil de valorar” reconoce Sánchez.

 

En Castilla y León, la Ley 5/97 de Protección de los animales de compañía, y el Decreto 134/1999 se encargan de definir y regular todo lo relacionado con este tipo de perros, estableciendo incluso que se podrá confiscar los animales “que manifiesten síntomas de comportamiento agresivo o peligroso”. Pero no explica si estos perros potencialmente peligrosos pueden desempeñar labores terapéuticas, tal como reclama Mario Ruiz. Algo que podría cambiar desde el Ayuntamiento de Valladolid.

 

En el nuevo proyecto de ordenanza al respecto tenemos la intención de incluir excepciones al cumplimiento de determinadas obligaciones de las personas responsables de estos perros en caso de ser utilizados con una función social, cuando las circunstancias así lo aconsejen” avanza María Sánchez. Una opción que podría abrir las puertas a la terapia con Ares, y una vía que también está explorando Mario Ruiz: “He hablado con la veterinaria municipal Ana María Mataix y me ha comentado que van a intentar regularlo en las próximas modificaciones”.