'Perdidos en Nunca Jamás', de la vallisoletana Lucía Miranda, entre los mejores montajes teatrales del año

Las votaciones se pueden efectuar hasta el próximo martes, 17 de diciembre, a las 23.30 horas, y los resultados se publicarán el jueves 19.

La obra teatral 'Perdidos en Nunca Jamás', de la compañía teatral Cross Border y dirigida por la vallisoletana Lucía Miranda, ha sido seleccionada por la página web de El País como candidata a mejor montaje teatral del año 2013.

 

Perdidos en Nunca Jamás es una obra destinada a un público adulto, que plantea la situación de los jóvenes de en su lucha por crecer "personal y profesionalmente" en España, al que se denomina "el país de nunca jamás trabajarás en lo que estudiaste".

 

La creación, estrenada en el mes de abril en Murcia y Valladolid y que se ha representado los pasados meses de septiembre y octubre en el CNC El Mirador de Madrid, ha sido incluida por la sección de Cultura de El País en una selección de 45 obras para que los lectores puedan votar la mejor creación teatral de 2013 (http://cultura.elpais.com/cultura/2013/12/11/actualidad/1386782575_078275.html).

 

Las votaciones se pueden efectuar hasta el próximo martes, 17 de diciembre, a las 23.30 horas, y los resultados se publicarán el jueves 19.

 

La dramaturgia está elaborada por Silvia Herreros de Tejada, en una pieza que aúna teatro, danza, poesía, música en directo, e incluso grabaciones de padres de jóvenes que narran sus reflexiones sobre la situación que atraviesan sus hijos actualmente. Todo ello en una escenografía realizada con materiales reciclados por el colectivo Basurama.

 

El personaje de Peter Pan en esta obra "ya no cree en las hadas y es un ni-ni". Mientras tanto, Wendy, a sus 30 años ha tenido que volver a casa de sus padres, era periodista "y ahora no sabe lo que es".

 

La obra narra la historia de una joven periodista que, tras varias experiencias profesionales y quedar en el paro, se ve obligada a regresar a casa de sus padres. Allí vuelve a recibir, como en su adolescencia, las visitas de su amigo Peter, que la lleva al bar de los Niños Perdidos, donde los jóvenes se emborrachan junto a Garfio como antídoto a la falta de oportunidades e ironizan sobre las condiciones del mercado laboral.

 

A partir de ahí, se plantea  una disyuntiva entre permanecer en el País de Nunca Jamás, o volar hacia otro lugar en el que poder desarrollar sus carreras.