Paso a paso, el Pucela sigue creciendo

La plantilla del Real Valladolid, en un entrenamiento de pretemporada. BORIS GARCÍA

El equipo blanquivioleta transmite buenas sensaciones y continúa creando una identidad durante esta pretemporada, pese a los irregulares resultados.

“Satisfecho”. Así se mostraba Rubi tras el partido del pasado sábado, pese a que el Pucela acababa de caer derrotado en el Trofeo de la Galleta ante un bienordenado Eibar. La Real Academia define la palabra en cuestión como “complicacido, contento”, y no es para menos. El conjunto blanquivioleta sigue dando pasitos, poco a poco, en una preparación que puede ser fundamental para una Liga que, en caso de haber play off, podría alargarse hasta los 46 partidos.

 

Fundamental en este sentido el aspecto físico durante estas semanas de pretemporada, cosa que también quiso destacar el entrenador en Aguilar de Campoo. “Lo importante es que seguimos sin tener lesiones”, resaltó. Y es que el año pasado, aunque fueron ya al comienzo de la temporada, Juan Ignacio Martínez sufrió en sus carnes una pretemporada que quizá no fue la más adecuada para sus pupilos.

 

Pero más allá de los músculos de los jugadores, que se da por hecho que deben estar a punto para el comienzo de Liga, este Real Valladolid va transmitiendo cosas. No con los resultados, desde luego, donde acumula dos derrotas y un empate en seis amistosos ante rivales de menor entidad, pero ya se sabe que a mitad de temporada nadie se acuerda de estos. Lo realmente trascendental es lo que ofrece el equipo, que por ahora no es poco.

 

Un juego constante de presión, de entrada por bandas en ataque y de orden defensivo. Tres aspectos clave para triunfar en Segunda División y que recuerdan de refilón a aquel estilo practicado por José Luis Mendilibar en aquel meteórico ascenso. Es demasiado pronto e ingenuo echar las campanas al vuelo, pero por exigencia que no sea.

 

“El equipo ha demostrado que sabe a lo que juega, que tenemos orden”, seguía explicando Rubi con unos galones que sorprenden para un técnico tan joven, antes de sacar a relucir el gran defecto de este Pucela en proceso de formación. “Sí que nos ha faltado un poco de acierto”. Ahí está el quid de la cuestión.

 

Efectivamente, el Pucela ha tenido muy buenos partidos. Toque, toque y más toque, con la nombrada presión cuando se pierde el balón, aunque con la contra de que el juego vistoso o entretenido, al final, no sirve para llevarse nada a la boca. Teniendo enfrente a rivales de categorías inferiores, los de Rubi fueron incapaces de perforar la portería del primer rival ‘serio’, de Primera, como era el Eibar. Y eso, a la hora de la verdad, puede salir caro. A poco más de diez días de comenzar la competición, es el gran 'debe' del Real Valladolid y que debe pulir el entrenador catalán.

 

Por desgracia, no el único. Los fichajes, que cayeron en su día todos de golpe, han vuelto a un impasse y el equipo sigue sin segundo portero. Y no es el único puesto que falta por cubrir. Los extremos siguen más bien cojos pese al buen papel que está desarrollando Jeffren y el decente papel de Omar. A fin de cuentas el comienzo de temporada se acerca y pese a que al Valladolid pueda interesarle esperar al último minuto, no siempre sea la mejor opción. En todo caso, lo importante es que se siguen dando pasos, y se hace camino al andar.

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