Panahandeh acerca desde Irán una historia personal y universal sobre mujeres luchadoras

La directora iraní Ida Panahandeh. TRIBUNA

La directora ha explicado en su película 'Nahid' su propia experiencia y de la de su marido con sus madres.

La directora iraní Ida Panahandeh ha explicado este lunes que la historia que narra en 'Nahid', su primer largometraje, bebe de su propia experiencia y de la de su marido con sus madres, que les sacaron adelante en situaciones adversas algo que, a su juicio, convierte la historia en universal dadas las distintas dificultades a las que se enfrentan las mujeres en cualquier parte del planeta.

 

La cineasta, que acompañada por su marido ha presentado su primer largo en la Sección Oficial de la 60 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), ha detallado cómo su madre les educó sola a ella y a su hermano tras perder a su marido, y cómo su suegra se hizo cargo de cuatro hijos durante el tiempo que su marido estuvo en el frente durante la guerra de Irak.

 

"La idea vino sobre las dos madres, que tuvieron un reflejo muy grande en nuestras vidas", ha incidido la joven directora, quien no obstante ha matizado que esa historia de lucha no es exclusiva de su país sino que tiene carácter universal por cuanto ser mujer "no es nada fácil en ningún rincón del planeta" aunque, a su juicio, se puede disfrutar de ser mujer "por muchas limitaciones que haya".

 

'Nahid' narra la historia de una joven mujer del mismo nombre que se hace cargo de su hijo, Amir Reza, tras divorciarse de su marido, Ahmad, con quien se casó a los 20 años y de quien se separó por sus problemas con las drogas. Aunque la custodia en aquel país se concede a los padres, la ya expareja acordó que el menor se quedaba con ella a cambio de que ella no volviera a casarse, acuerdo del que Nahid nunca ha hablado a Mas' ood, el hombre que la quiere e insiste en casarse con ella.

 

Su relación con Amir Reza es complicada debido a la rebeldía del menor, que no acude a clase y encuentra con facilidad oportunidades para zafarse de sus responsabilidades pese a los intentos de Nahid para que estudie en un colegio privado y aprenda inglés en una academia. Pero el ejemplo de su padre, con quien pasa días puntuales, tampoco ayuda a que su comportamiento mejore: sigue metido en el mundo de las drogas y las apuestas pese a las contantes promesas de dejarlo y en ocasiones es abordado e incluso agredido en presencia de su hijo.

 

La joven protagonista, quien no acaba con sus deudas fruto de su gusto por comprar cosas, decide finalmente casarse con Mas'ood con un matrimonio que se renueva periódicamente, lo que más pronto que tarde le acarreará problemas con su exmarido, quien al descubrirlo se queda con el menor, lo que a Nahid le sume en la tristeza.

 

Además de las dificultades de las mujeres, la universalidad de su historia llega de mano de otras cuestiones como el ejemplo que se da a los hijos. "Todas las mujeres pueden sentir las mismas dificultades ante lo que es criar un hijo o ser padres", recordaba l directora que le había comentado hace poco una mujer e Francia.

 

"VIVIMOS EN 2015"

 

En este sentido, ha lanzado una petición para que, desde el mundo occidental, se cambie la idea sobre la mujer en Irán. "Vivimos en 2015, lo que ven fuera no es lo que pasa dentro", ha defendido antes de asegurar que su país es uno de los que mayor nivel de mujeres con estudios superiores tiene y de aclarar que la situación ahora es "diferente".

 

Vivir en Irán, como ella hace, implica aprender a cumplir las leyes, que es lo "civilizado", y aceptar "limitaciones en una serie de cosas". "Yo he aceptado tener menos libertad y obedecer las leyes, pero podría hacerlo al revés", ha señalado Panahandeh, quien vincula no solo a las leyes sino también a la cultura no haber incluido sexo --"lo que pasa dentro de un dormitorio es algo privado y no hace falta sacarlo fuera para que los demás lo vean"--.

 

No podría haberlo hecho, en cualquier caso, aunque por encima de todo está su convicción sobre el cumplimiento de la ley, lo que ha hecho que su cinta no se enfrentara a problemas de censura. "Realmente lo que intenta el gobierno, como cualquier gobierno, es que no se exageren las cosas", ha apostillado antes de insistir en que ella intentó mostrar una vida real y que su trabajo y los reconocimientos obtenidos le han valido felicitaciones gubernamentales.

 

El tema de las mujeres, abordado en varias preguntas de la rueda de prensa, la muestran segura de su posición: "muchas puertas se me han abierto por ser mujer", afirma antes de ensalzar el papel que las féminas juegan en la cultura persa, "más allá de la ley o el gobierno". Y su marido, quien la ha acompañado en la mesa, lo ratificaba: "las mujeres son el pulso de la vida y cuando son así, a todos nos gusta tener mujeres de este tipo y que sean cineastas, fuertes, creativas... intentamos proteger a estos seres".