Paliar el calor veraniego de Valladolid: ¿helado o yogur?

A.MINGUEZA

Los vallisoletanos se encuentran ante la disyuntiva del verano: ¿helado tradicional o moderno yogur helado?


 

En 2012 llegaba a la plaza mayor de Valladolid el primer Smöoy de la ciudad. Poco tardó en convertirse en un total éxito y, quien más quien menos, los vallisoletanos querían probar aquel yogur helado adornado con toppings de todas las clases y tipos. Hoy, cuatro años más tarde, esa llegada abrupta puede observarse con perspectiva, para dilucidar así el impacto que tuvo en las heladerías más significativas del centro de la ciudad.

 

A modo ilustrativo, Iborra es una de las heladerías con más tradición de Valladolid y su seña de identidad es el helado artesanal y de calidad. Por su parte, Smöoy es una franquicia nacional capaz de facturar 45 millones en 5 años, cuyo yogur helado se caracteriza por ser bajo en grasa, rico en fibra y sin gluten.

 

Ante la llegada de cualquier franquicia a una ciudad, el temor que muchos ciudadanos manifiestan es el miedo a la pérdida de sus señas de identidad locales. Algo parecido pasó cuando las típicas colas veraniegas a la puerta de Iborra comenzaron a disminuir en favor de las de aquella nueva tienda a la que muchos iban, incluso pidiendo en ciertos casos una foto para corroborarlo.

 

La franquicia de yogur helado Smöoy, en la calle Ferrari. A.MINGUEZA

 

"Lo que llamaba la atención eran los toppings, era atractivo e innovador. La gente empezó a buscar eso", nos comentaban en Iborra. Pero ante la idea de adaptar su oferta a los cambios en la demanda se mostraban claros y rotundos: Te debes a tu clientela y a tu producto. Es un fenómeno que inevitablemente pierde fuerza poco a poco y aunque el primer año sí notamos que la novedad lo hacía mucho más atractivo, al final quien busca un helado artesanal de calidad siempre vuelve”.

 

“Es normal que el boom del primer año no se haya repetido, eso no significa que desde entonces no nos hayamos mantenido, y con resultados muy satisfactorios, informan desde Smöoy. Allí dudan de que lo suyo sea una moda, y aseguran que se han hecho su hueco en el mercado para quedarse. “Puede que el enfoque no sea si Smöoy daña a las heladerías. Al fin y al cabo, no somos lo mismo. Nosotros somos una yogurtería que busca ofrecer un producto saludable pero que a su vez sea dinámico y único en cada experiencia, desde luego no buscamos ofrecer el helado de toda la vida”.

 

Iborra vuelve este verano con fuerza y Smöoy sigue pisando fuerte, y quizá el éxito de ambos tipos de producto sea la prueba de que Valladolid es una ciudad con capacidad para albergar lo tradicional y lo 'trendy' en un sano equilibrio.

La tradicional heladería Iborra junto a la Plaza Mayor. A.MINGUEZA