Orejas de soplillo, ¿puede operarse en el niño?

Orejas (Foto: E. P.)

España se mantiene a la cabeza de Europa en número de intervenciones de cirugía plástica.

España se mantiene a la cabeza de Europa en número de intervenciones de cirugía plástica. Entre las operaciones quirúrgicas cada vez más demandadas está la otoplastia para corregir la separación de orejas, que se ha convertido en una de las operaciones más comunes en niños.

 

La cirugía estética ha avanzado y ofrece cada día más y mejores soluciones para sentirse más a gusto con el cuerpo. Tanto hombres como mujeres ya ven como habitual corregir alguna de las partes de su cuerpo, con la que no se sienten conformes. Sin embargo, ¿qué ocurre con los niños? ¿cuál es la edad más recomendable realizar una cirugía para corregir los pabellones auriculares?

 

Al respecto, el equipo de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, recuerda que "las orejas en asa o en soplillo se deben a la malformación de los pabellones auriculares, de manera que les suele faltar algún pliegue". Además, puede deberse a que "hay veces en las que hay un crecimiento excesivo del cartílago de la concha, lo que conlleva que las orejas se separen".

 

La cirugía para corregir las mismas es una de las más sencillas y agradecidas para los pacientes. "Consiste en rehacer los pliegues que no existen, además se realiza por la parte posterior, de modo que no queda ninguna cicatriz visible", aporta por su parte la doctora Teresa Távora, de este mismo equipo.

 

EL COMPLEJO, PRINCIPAL CONDICIONANTE

 

Desde el centro hospitalario recuerdan que los pacientes acuden porque tienen mucho complejo, por lo que la decisión de operarse, suele venir de una afectación de su autoestima o de su relación con el entorno social. En este sentido, Távora aporta que "es una cirugía que hacemos tanto en hombres como en mujeres, ya que, de hecho, es muy común".

 

También por motivos profesionales, "cuando se trabaja de cara al público y se está obligado a llevar el pelo recogido, como es el caso de las azafatas", añade. Sin embargo, añaden, suele ser común que las personas se operen en dos momentos de la vida, el primero de ellos el de la primera comunión en los niños, y el segundo el día de la boda en los adultos.

 

Por este motivo, recuerdan que hay que tener en cuenta que, tras la intervención, es necesario llevar durante un par de semanas un vendaje "con la finalidad de que esa cicatriz se haga fuerte, y para que se fije la nueva posición del pabellón", que muchas veces puede ocultarse con diademas anchas, para mayor facilidad del paciente.

 

Por tanto, añade que no debe ser una decisión estética de los padres, sino una necesidad del niño. "Habrá que decidir operar, por tanto, en el momento en el que realmente él lo necesite, porque al fin y al cabo es una cirugía, que en niños menores de 12 años, debe hacer con anestesia general", recuerda.