Nueva imagen del Torreón de los Guzmanes en el contexto de la exposición sobre la orden de los dominicos

La Consejería de Cultura y Turismo invirtió más de 500.000 euros en la recuperación arquitectónica del Torreón de los Guzmanes para que posteriormente pudiera ser musealizado por la Orden de Santo Domingo.

El director general de Patrimonio Cultural, Enrique Saiz, ha presentado la restauración realizada por la Consejería de Cultura y Turismo en El Torreón de los Guzmanes, ubicado en el recinto del monasterio de los dominicos. La restauración se realizó en el marco del Plan PAHIS de intervención en el Patrimonio Cultural con una inversión por parte de la Consejería de 538.524 euros.

 

Una vez finalizada la restauración en 2009 estaba previsto dar un uso expositivo a la misma relacionada con la vida y obra del fundador de la orden de los dominicos, Santo Domingo de Guzmán. Esta musealización la ha llevado a cabo la Orden de Santo Domingo y hoy se ha podido ver ya una muestra de ello.

 

La primera de las actuaciones de la Consejería de Cultura y Turismo en el Torreón de los Guzmanes fue una intervención arqueológica. Se documentó el estado y las características de la cimentación de la torre medieval y se procedió a la investigación de los niveles arqueológicos soterrados anteriores o relacionados con la construcción y evolución histórica.

 

La estratigrafía muraria permitió conocer la fábrica original románica y las reformas modernas y contemporáneas, así como las últimas intervenciones efectuadas en el siglo XX.

 

El torreón no se planteó como una construcción aislada, sino como un elemento imbricado con el resto de las dependencias de la casa solariega de los Guzmanes. Es una obra unitaria, datada en la segunda mitad del siglo XII o comienzos del siglo XIII (periodo románico), según se deduce del estilo del ajimez. En su configuración original su función fue residencial, al menos hasta una fecha comprendida entre 1381 y 1694, ya que ese último año se sabe que ya solo sirvió como granero al monasterio de monjas.

 

Tras la fase inicial de intervención arqueológica se procedió a las obras de adecuación del torreón. La recuperación del torreón desde el punto de vista arquitectónico se basó en rescatar aspectos, como la implantación del edificio en el entorno, con un nuevo basamento y acceso al mismo. Para ello se ejecutó un conjunto-pasarela exterior de acceso que -sobre el basamento del torreón, transformado en talud de adoquín-, da acceso a la puerta de entrada.

 

También destacan la recuperación del número de plantas que presentaba en origen -teniendo en cuenta que en los años cincuenta del pasado siglo se modificó su número- la utilización de materiales más nobles o la creación de un remate, con la disposición de un nuevo elemento de cubierta de la sala de la última planta que permita el acceso al almenado del torreón para la contemplación del paisaje, dando una solución formal, volumétrica, estética y funcional.

 

En este periodo de tiempo, sobre el torreón, la Comunidad de Dominicos ha llevado a cabo el acondicionamiento interior para posibilitar su musealización y su uso como sala de exposiciones. Estas obras se han realizado en colaboración con el ADRI Ribera del Duero Burgalesa.