Nibali, el más fuerte en la quinta etapa del Tour de Francia

Los españoles Alejandro Valverde y Alberto Contador resultaron 'malparados', puesto que cedieron en la meta más de dos minutos respecto al jersey amarillo.

El ciclista Lars Boom (Belkin) ha sido el más fuerte en la quinta etapa del Tour de Francia, disputada entre Ypres y Arenberg Porte du Hainaut sobre 152,5 kilómetros, en un día infernal pasado por agua y repleto de caídas fuera y dentro del pavés, con el abandono del vigente campeón, Chris Froome (Sky), y con un líder Nibali (Astana) espectacular, tercero, que sacó ventaja a todos sus rivales.

 

Pese a la anulación de dos tramos de pavés, la etapa fue durísima y hubo dos carreras, la de los que buscaban el triunfo de etapa, finalmente para Boom, y la que jugaban los líderes que buscan la general, donde Nibali fue el mejor en una exhibición en que casi ganó, incluso, la etapa al llegar con su compañero Fuglsang a 19 segundos.

 

No obstante, la noticia del día fue el abandono de Chris Froome, el actual campeón. El británico, en la segunda caída, justo antes de entrar al primer tramo de pavés, volvió a caerse por culpa del piso mojado y se vio obligado a abandonar, visiblemente  dolido. También se cayó el martes, con lo que ha dejado la ronda gala tras cuatro etapas y media y tres caídas.

 

También resultaron 'malparados' los españoles Alejandro Valverde (Movistar) y Alberto Contador (Tinkoff-Saxo), que se quedaron cortados en el pavés y cedieron en la meta más de dos minutos respecto al jersey amarillo Nibali. El murciano es décimo en la general a 2'11" y el de Pinto baja a la 19ª posición a 2'37".

 

Seguramente ni el propio Nibali esperaba esta resolución para el 'pequeño infierno del Norte', una aproximación a la dureza de la 'clásica' París-Roubaix. La lluvia, que acompañó en todo momento a los ciclistas, hizo todavía más dura la etapa y Nibali, el 'tiburón', se movió como tal en el pavés para sorprender a todos.

 

Entró tercero en meta de la mano de un Fuglsang que se sitúa segundo en la general a 44 segundos de su compañero y líder de equipo, de quien será escudero cuando llegue la montaña. Por detrás del dúo de Astana se sitúa Peter Sagan (Cannondale), que no pudo ganar la etapa pero entró cuarto ganando a uno de los favoritos para este día, el suizo Fabian Cancellara (Trek).

 

Boom dejó atrás a los Astana para ir solo hacia la victoria en el último tramo de pavés de la jornada, el séptimo de los nueve previstos inicialmente. En el tramo de Hélesmes a Wallers, el holandés se escapó hacia su primera victoria parcial en el Tour de Francia.

 

A diecinueve segundos entraron Fuglsang y Nibali, el otro gran vencedor del día. Empezó fuerte el pavés y demostró que no iba a ser un espejismo, sino una constante realidad. Tiró y tiró y, pese a algún titubeo, fue capaz de escaparse de su grupo, haciendo mayor el desfallecimiento de Contador.

 

Y es que el de Pinto no tuvo su mejor día. Más allá del pavés, duro para todos, no se encontró bien y llegó a perder contacto en el tramo final del grupo en que se había quedado enmarcado, y suerte tuvo de tener a compañeros del Tinkoff para mermar la pérdida, que fue en meta de 2'54" respecto a Boom (2'35" con Nibali). En cambio, Valverde sí aguantó y ahora es décimo en la general a 2'11".

 

De entre el resto de candidatos, quien mejor aguantó a Nibali fue el polaco y líder del Omega Michal Kwiatkowski, ahora cuarto en la general a 50 segundos. También el belga Jurgen van den Broeck, que se fue al suelo, sigue sexto a 1'45", mientras que Richie Porte, líder ahora del Sky tras el abandono de Froome, es octavo a 1'54" gracias a la ayuda en el pavés de Geraint Thomas, que le hizo ir de menos a más.

 

SUPRESIÓN DE DOS SECTORES

 

Y es que nadie, salvo Nibali, se salvó de este infierno de agua, pavés y barro. Pudo ser peor, pues debido a las condiciones climáticas adversas que hacían algunos tramos impracticables, el programa de pavés de la quinta etapa se redujo a 13 kilómetros, después de la supresión de los sectores 7 (Mons-en-Pévèle) y 5 (Orchies - Beuvry).

 

La etapa quedó reducida a 152,5 kilómetros, con una rebaja de tres kilómetros de la distancia de la etapa, incluyendo 2,4 kilómetros de pavés anulados. Pese a ello, fue de largo la etapa con más emoción y suspense de este Tour, que mañana volverá a la tranquilidad de una etapa prácticamente llana entre Arras y Reims de 194 kilómetros.