Ni rastro en Sevilla del Valladolid que tumbó al Barça y JIM otra vez en entredicho

Sastre intenta evitar el avance de Marin. LFP

En un partido decepcionante de los blanquivioleta, los andaluces se adelantaron con un penalti de Rakitic, Gameiro hizo el segundo y el tercero con otro penal inexistente, Diogo marcó el cuarto y Guerra transformó el del honor.

Ficha del encuentro


Alineación local: Beto, Diogo, Fede Fazio, Nico Pareja, Alberto Moreno, Cristóforo, Iborra (Mbia, minuto 76), José Antonio Reyes, Rakitic, Marko Marin (Coke, minuto 70) y Kevin Gamiero (Carlos Bacca, minuto 70).

 

Alineación visitante: Mariño, Rukavina, Jesús Rueda, Marc Valiente, Bergdich, Rossi (Óscar, minuto 45), Sastre, Mitrovic, Valdet Rama (Omar, minuto 62), Manucho (Larsson, minuto 46) y Javi Guerra.

 

Goles: 1-0, minuto 23: Rakitic, de penalti. 2-0, minuto 41: Kevin Gameiro. 3-0, minuto 66: Kevin Gameiro, de penalti. 4-0, minuto 72: Diogo. 4-1, minuto 76: Javi Guerra.


Arbitraje: Velasco Carballo, madrileño. Amarillas para Bergdich, Marc Valiente, Diogo, Rukavina, Carlos Bacca y José Antonio Reyes.

 

Incidencias: Asistieron al encuentro 29.454 espectadores.

El Real Valladolid volvió a caer a los puestos de descenso tras caer 4-1 en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla. Solo valía ganar para escapar de las garras de los puestos rojos tras el triunfo del Rayo Vallecano al Almería, y los de Juan Ignacio Martínez rozaron una vez más el ridículo fuera de casa, como tantas veces esta temporada. Rakitic de penalti y Gameiro hicieron los dos primeros antes del descanso, el francés hizo el tercero con otra pena máxima inventada por Velasco Carballo, Diogo el cuarto y Guerra, ya casi al final, hizo el del honor.

 

Comenzó el partido el Pucela ordenado, tal y como hiciera ante el Barcelona, aún con los cambios de Bergdich en el puesto del sancionado Peña y Sastre por Álvaro Rubio en la medular. Los de JIM, si bien estaban bastante desaparecidos en ataque y entregados a alguna contra ocasional, al menos sí mantenían la cordura de mediocampo para detrás.

 

En esas, y tras unos minutos iniciales de tanteo, el Sevilla fue agarrando la manija del partido por medio de Rakitic y Reyes, que surtían de manera continua de balones a Gameiro. El gol, aún así, no llegaba. El Valladolid se mostraba serio a la hora de defender hasta que, como suele pasar en estos casos, un fallo infantil mandó todo al traste.

 

Entró Marin por la izquierda al área de Mariño y Sastre, aún viendo que el alemán apenas tenía opción de mayor peligro, metió la pierna y le trabó. Penalti claro, tan claro que estará en los libros de ‘cómo no hay que defender dentro del área’. Rakitic engañó sin mayores contratiempos al portero y puso el 1-0 en el 22.

 

Ahí comenzó la declive de un Pucela decepcionante, mientras el Sevilla comenzaba a creérselo y se venía más arriba. De menos a más los locales y a la inversa los visitantes, Gameiro recibió un pase filtrado y hacía el 2-0 antes del descanso, mientras, para más inri, Rossi tenía que retirarse lesionado por Óscar.

 

La segunda parte no fue mejor. Velasco Carballo ayudó a la declive total del equipo decretando un penalti inexistente por supuesta mano de Mitrovic, que no fue sino hombro o pecho, como ustedes prefieran, pero no mano. Esta vez fue Gameiro el encargado de hacer el 3-0, para que poco más tarde convirtiera Diogo el 4-0 tras un fallo enorme en la marca de Bergdich. El tanto de Guerra apenas dos minutos después apenas sirvió para evitar el sonrojo de los de JIM.

 

Y eso que antes del 3-0 la entrada de Óscar le había dado un pequeño soplo de aire fresco al Valladolid, que en realidad no fue más que un espejismo. Jeffren terminó por quedarse en el banquillo cuando todo el mundo esperaba que saliera en la segunda mitad para tratar de arreglar el entuerto como ante el Elche, el día de su debut, pero JIM consideró que el venezolano no está todavía para jugar, o no al menos para este partido.

 

Así las cosas, los minutos fueron transcurriendo de forma cansina y el juego se puso agresivo, lo que le faltaba al Pucela para terminar de desquiciarse. Un par de tarjetas y todos a casa. La semana que viene mucho tendrá que mejorar este equipo para tratar de salvar el millonésimo match ball de la temporada, esta vez ante un Rayo Vallecano que llega como una moto a Zorrilla. La soga sobre el cuello de JIM, completamente falto de ideas en el Sánchez Pizjuán, vuelve a apretarse.