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Música, hogueras y diversión en la vallisoletana noche de San Juan

BORIS GARCÍA
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Una multitud compuesta tanto por jóvenes como adultos celebró la noche más corta del año en la playa de Las Moreras, que culminó con la tradicional fogata.

Otro año más, la llegada del 24 de junio supuso un espectáculo de música, actividades y entretenimiento para Valladolid, y es que la noche de San Juan no es para menos. A lo largo de la tarde la multitud, formada tanto por los más jóvenes de la casa como por los más veteranos, ocupó la playa de Las Moreras para vivir una jornada especial que para muchos da entrada de manera oficial al verano.

 

El reloj apenas marcaba las 17.30 cuando los enormes hinchables ya estaban prestos y dispuestos para la diversión de los niños, quienes no dudaron en abarrotarlos. Pero no fueron ellos los únicos que se lo pasaron bien. Los más de veinte puestos de dulces y comestibles instalados por la Asociación de Hosteleros permitieron que los estómagos también tuvieran su momento de la tarde. Entonces llegó la música.

 

Los ganadores de las dos últimas ediciones del Demoexpress!, Ashra y Jr. and the Gang, fueron los encargados de abrir fuego para dar la nota mientras el sol comenzaba a ponerse lentamente. Mientras, los más afanosos se encargaban de ir preparando sus particulares hogueras alrededor de la principal entre la arena de la playa.

 

La novedad llegó de la orquesta Azabache, y es que la puesta en escena de los de Medina del Campo, formada por nada menos que diez músicos, fue el puente perfecto para dar paso a la sesión electrónica nocturna de Dj’s, ya con el sol desapareciendo entre los árboles. Se acercaba el momento clave, ya con miles de jóvenes botella en mano por Las Moreras y La Rosaleda.

 

Como todos los años, la zona terminó por transformarse en una botellódromo más o menos improvisado cuando la chavalería empezó a beber ya a la luz de los enormes fuegos, que brillaban como luciérnagas en la noche. El dispositivo de Cruz Roja, para la ocasión con seis ambulancias, dos vehículos de apoyo y cerca de cuarenta voluntarios, fue clave en este aspecto.

 

El ambiente, eso sí, era inmejorable mientras los más avanzados de edad dejaban paso definitivamente a los adolescentes. Probablemente a más de uno se le pasaron las horas volando entre tanta diversión. Y es que para algo se trata de la noche más corta del año.