Multitudinaria Cabalgata para dar la bienvenida a sus majestades de Oriente

Ver album

Decenas de miles de personas dieron la bienvenida a Melchor, Gaspar y Baltasar en un recorrido que comenzó en Filipinos y concluyó en la Plaza Mayor con fuegos artificiales.

La cabalgata de Reyes de 2014 fue un auténtico éxito en Valladolid. Quizá haya quien piense que es una afirmación muy rotunda para soltarla de sopetón, pero el objetivo de dicho evento es que los niños sonrían al recibir a sus majestades de Oriente, algo comprobado en la cara de todos los que se reunieron en el centro de la ciudad.

 

Y es que decenas de miles de personas se dieron cita en las calles de Filipinos, Recoletos, Plaza España, Duque de la Victoria y en la Plaza Mayor en la tarde noche de este domingo, con la intención de dar la bienvenida a su ciudad a Baltasar, Melchor y Gaspar. Cargados hasta los topes de regalos, cabe recordar que el tema de este año para el desfile eran los cuentos clásicos.

 

La cabalgata, quizá por llevar la contraria a anteriores ediciones, arrancó con los cientos de protagonistas con sus disfraces de Peter Pan, Aladino, Los tres cerditos o La Cenicienta, y con todo un clásico como el lanzamiento de caramelos en ciernes. El tiempo, además, estuvo bastante respetuoso y apenas hubo pequeños intervalos de una lluvia casi inexistente, por lo que el ambiente y el escenario eran inmejorables.

 

Así fueron avanzando Melchor, Gaspar y Baltasar –por este mismo orden de carrozas- por las calles de Valladolid, en una especie de promesa de que, si han sido buenos, también pasarán por las casas de los más pequeños para dejarles aquellos juguetes con los que llevan soñando un año entero.

 

Gran expectación en una abarrotada Plaza Mayor para recibir a los tres soberanos y un gran aplauso a su entrada, con un speaker que se encargó de presentarlos a su llegada al Ayuntamiento. Pero lo mejor, entre niños, caramelos, enormes carrozas y disfraces estaba por llegar.

 

Los Reyes Magos procedieron a subir al balcón del Ayuntamiento para saludar al público, acto que culminó con un impresionante castillo de fuegos artificiales de todos los colores posibles. Y ahora a cargar las pilas antes de emprender el viaje, que la noche se antoja muy larga y con muchos regalos de por medio.