"Mucho ruido y pocas nueces" tras dos meses de la desaparición de calles franquistas de Valladolid

El Paseo del Hospital Militar, antes conocido como la calle de García Morato. JUAN POSTIGO

Vecinos y comerciantes afectados por el cambio se muestran de acuerdo en que apenas ha tenido trascendencia en su día a día.

CAMBIOS EN LAS CALLES DE VALLADOLID

 

Alférez Provisional... Padre Benito Menni

 

Antonio Lorenzo Hurtado... Arzobispo José Delicado Baeza

 

Clarencio Sanz... calle Bilbao

 

Calle García Morato... Paseo del Hospital Militar

 

General Solchaga... Avenida El Norte de Castilla

 

Héroes del Alcázar... Héroes de Alcántara

 

Jesús Rivero Meneses... Francesco Scrimieri

 

Leopoldo de Castro... Juana de Castilla

 

José Antonio Primo de Rivera... calle de los Molinos

 

Julio Ruiz de Alda... Mariano José de Larra

 

Rosario Pereda... Concha Velasco

 

Sargento Provisional... calle de la Transición

 

Puente García Morato... puente de Adolfo Suárez

Este lunes, 4 de agosto, se cumplían dos meses desde que los operarios públicos, coordinados por el propio Ayuntamiento de Valladolid, recorrieran las doce céntricas calles de la ciudad a la búsqueda y captura de los carteles con denominación franquista, con el objetivo de instalar los nuevos. No fueron pocas las muestras de preocupación de algunos vecinos y comercios, expectantes por aquello en lo que les pudiera afectar, de manera más o menos directa.

 

Pasado un tiempo de ‘asentamiento’, los dos nombrados meses, la mayoría coinciden en el veredicto; “la vida sigue igual”. O al menos así se expresa María Vallecillo, de la tienda LVG de electricidad situada en el Paseo del Hospital Militar, otrora conocido como García Morato. “Se puede decir que apenas hemos tenido ningún cambio”, continúa María. “Las cartas siguen llegando, no hemos tenido ningún extravío y con los pedidos tampoco ha habido ningún problema”.

 

¿Y esto ha supuesto algún coste económico? “Bueno, sí que es cierto que hemos tenido que cambiar las direcciones de las tarjetas y de las bolsas, pero no ha habido mayor contratiempo, tenemos que hacer pedido cada tres meses y justo nos tocaba”, insiste la dependienta. Eso sí, a la hora de explicarle la nueva dirección a algunos clientes, sí que ha habido que situarles recordándoles el nombre de García Morato.

 

“Pero por lo demás, poquita novedad”, concluye María. Los vecinos de la vía no tienen una opinión muy diferente. “No ha afectado absolutamente en nada”, comienza José Ángel Villalón, residente también en la antigua García Morato. “No ha habido que cambiar el DNI ni ningún otro documento, simplemente cuando haya que renovarlo nos lo darán con el nuevo nombre. Son todo chorradas del alcalde”.

 

Cabe recordar que todos los vecinos y comercios incluidos en estas doce vías recibieron una carta del Ayuntamiento de Valladolid, anunciándoles la permuta y que simplemente se trata de cumplir una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Es decir, que no era una decisión procedente del propio Consistorio.

 

“Ha sido todo automático, no ha habido que hacer nada”, repite Jaime Pérez, otro vecino. “Todas las cartas y envíos llegan bien, se debió de cambiar todo en el Registro”. Curiosamente, en algún lugar como en los Cines Boadway continúan utilizando la nomenclatura de calle García Morato estampado en sus entradas.

 

Se puede cambiar de escenario, pero no de contexto. En la calle de Héroes de Alcántara, antiguamente Héroes del Alcázar de Toledo, todos los comercios lo tienen claro; no ha habido gran repercusión para ellos. “El único detalle han sido las tarjetas”, dice Lucía Robledo, de la tienda de ropa Javier Duque. "Mucho ruido y pocas nueces, después de salir en todos los medios”.

 

“Más que nada, es el tiempo que acabas perdiendo en la tontería de cambiar la dirección”, se queja Sergio, del bar La Pera. “Además la gente sigue llamando muchas calles como antiguamente, por no decir que hay muchos que no saben quién era, por ejemplo, García Morato”.

 

LOS TAXISTAS, INDIFERENTES

 

Y más de lo mismo con otro sector que tiene algo que decir, como es el de los taxistas. En su día hubo pegas desde Radio Taxi argumentando que “habría que actualizar los GPS y aprenderse las nuevas calles”, pero más de uno apela a que “a fin de cuentas, ese es su trabajo”.

 

“Si tienes alguna duda, acabas mirando el callejero antes que el GPS”, arranca Guillermo, uno de estos taxistas. “Es por lo que cobramos, ya ves tú el inconveniente de tener que aprenderte doce nuevos nombres. Hay veces que nos quejamos por quejarnos”, prosigue antes de reconocer que “la gente sí empieza a usar los nuevos nombres para pedirles el servicio”.

 

El resultado parece claro, y parece contradecir las palabras del alcalde Javier León de la Riva cuando se aprobó la sentencia del TSJCYL, en las aseguraba que “para los vecinos supondría una terrible molestia”. La realidad es que el cambio de calles franquistas, una vez pasados dos meses, parece más anecdótico que un problema real, o al menos así lo ven vecinos y comerciantes.