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Cartel definitivo iberian file

Mucha expectación y buen sabor de boca en la apertura de la nueva Mejillonera

Algunos clientes y otros curiosos se agolpaban a las puertas del nuevo local, minutos antes de proceder a su apertura tras meses de obras en la nueva ubicación de Héroes de Alcántara.

Algunos meses después de que comenzarán las obras, la nueva Mejillonera ha abierto este miércoles sus puertas en su nuevo local de la calle Héroes de Alcántara, junto al atrio de Santiago, tras casi medio siglo en su ubicación de la calle La Pasión. La apertura de este histórico negocio hostelero levantó expectación y a media tarde algunos curiosos y clientes esperaban a la puerta para ser los primeros comensales.

 

El nuevo local de 550 metros cuadrados habilitados para el público se ha puesto en actividad en el momento en el que ha cerrado  el anterior, con los mismos quince empleados que había hasta entonces y otros diez nuevos para cumplimentar la plantilla.

 

Con 47 años a sus espaldas, se produce así un traslado que ha tardado varios meses, pero que los encargados del negocio ven como un valiente salto para adelante. “Es una pena dejar el anterior lugar, pero también era triste ver cómo muchas personas se quedaban fuera cada fin de semana”, aseguró al comienzo de las obras en la calle Héroes de Alcántara el dueño, Javier González Abadía.

 

Efectivamente se ha tratado de mantener un formato parecido al anterior, con mesas de madera, una decoración muy característica en las paredes basada a partes iguales en lugares de Valladolid y en la mar de Galicia, con la diferencia de que esta vez se alcanzan el medio centenar de mesas.

 

DISEÑO SIMILAR

 

Así, la familia González Abadía ha decidido apostar por un diseño y una manera de decorar la estancia de la manera más similar posible al anterior. Lejos queda aquella fundación en 1967 donde una ración de diez mejillones valía ocho pesetas y una de bravas dos y media, pero la idea pasa por mantener la esencia que ha triunfado en Valladolid desde entonces.

 

Bancos de madera con mesas del mismo material y la particular barra de acero inoxidable que bien conoces los habituales de la Mejillonera. Las paredes, con varios castillos como el de Peñafiel o el de Simancas dibujadas en losas, o con un enorme barco pesquero de madera a escala dan ese aire tan conocido en Valladolid.

 

Por otra parte, es evidente la búsqueda de espacio que ha llevado a los González Abadía a trasladarse al nuevo lugar. El enorme pasillo que lleva hasta otras habitaciones donde también hay mesas hacen patente que la ampliación cumplirá con la comodidad de los ávidos consumidores, quienes ayer ya se ponían las botas con los manjares de este histórico restaurante.