Mónica Padilla, de Valladolid a Indiana para jugar al fútbol y estudiar Fisioterapia

Mónica Padilla sujeta un balón en el campo del San Pío X. A.MINGUEZA

Esta joven, de 18 años, logró el ascenso a Segunda División con el San Pío X y viajará este verano a Estados Unidos para seguir disfrutando del balón y empezar la carrera universitaria.

“Creo que para que te den más importancia hay que salir fuera”. Esas palabras corresponden a Mónica Padilla Lamadrid (Valladolid, 07/03/1998), quien a partir del próximo curso cambiará el frío de castellano por el estadounidense de Muncie (Indiana). Con 18 años cumplidos hace unos meses, el ascenso a Segunda División Femenina logrado y finalizado su estudio de bachillerato -con Selectividad incluida-, esta futbolista cruzará el charco para seguir formándose, tanto deportiva, como académicamente.

 

Cada vez es más habitual que muchas jóvenes perlas salgan de España en busca de un buen futuro. En este caso, la oportunidad de Mónica no la tienen todos ellos, puesto que ella cuenta con una beca. “Hace un año me lo propuso un antiguo profesor del instituto”, recuerda. Ahí empezó un camino que seguirá en otro continente. “He tenido que ir a Madrid a hacer dos exámenes, fui aprobando y aquí estoy”, cuenta con una sonrisa.

 

Mónica es una chica valiente y atrevida, características principales para triunfar en cualquier aspecto de la vida. Además, el idioma no le asusta. “Desde pequeña se me ha dado bien el inglés y lo manejo bien”, reconoce. Pero sí que teme algo en esta nueva etapa de su vida. “Me da miedo el aeropuerto, por si me pierdo haciendo escala entre un avión y otro”, dice entre risas.

 

Allí jugará en el equipo de la universidad donde empezará la carrera, en Ball State. “Voy a hacer Fisioterapia el primer año y, si se prolonga la beca, continuaré”, explica. Los estudios son importantes, pero los tendrá que compaginar con el fútbol. Hablo con el ‘coach’ casi todos los días. Más o menos me ha explicado las edades de las chicas, que están entre 18 y 24 años. Es el que más peso ha tenido para llevarme”, señala.

 

Tuvo más destinos, tres concretamente, pero finalmente se decantó por el centro de Muncie. Nunca ha estado en Estados Unidos, y de esta localidad, en general, y de la universidad, en particular, conoce poco. “Debe de hacer bastante frío, comenta. Y es que ya tiene un contacto en el que será su nueva ciudad, “una chica española que lleva varios años jugando allí a baloncesto”. “Me ha dicho que la universidad es muy grande”, apunta. Además, cuando pise suelo norteamericano tendrá otro apoyo: Paula Guerrero, jugadora del UD Levante, también va”.

 

Me voy el 31 de julio porque empezamos la pretemporada el 2 de agosto. Las clases comienzan el 22 de ese mes y terminan el 5 de mayo”, cuenta, ya con la estructura de la maleta en la cabeza. Pese a que los entrenamientos arrancan este verano, tardará en debutar en la liga universitaria. “La temporada allí es muy distinta porque solo se juega en los cuatro meses de invierno y después de Navidad hay torneos”, explica.

 

UN DEPORTE CADA VEZ CON MÁS APOYO EN ESPAÑA

 

Esta centrocampista a la que le gusta Busquets, el jugador del FC Barcelona, es una de las artífices del ascenso del CD San Pío X a Segunda División, un auténtico logro. Reconoce que le da muchísima pena decir adiós al conjunto vallisoletano. Lo que más me ha costado es despedirme del equipo. Llevo cuatro años aquí, pero con el entrenador y algunas jugadoras nueve. Hemos estado en el San Viator y en el Simancas”, comenta.

 

Echará de menos al equipo, a la familia y a sus amigos, pero todos le han animado para que aproveche la oportunidad. Aunque sigue dándole vueltas a su salida del San Pío X y, por lo que pudiera pasar, espera que cuando vuelva “siga el equipo en Segunda y poder jugar con ellas (sus compañeras)”.

 

Lamentablemente, el fútbol femenino es un deporte minoritario en España. Pese a que el conjunto de Girón va a jugar en la segunda categoría nacional, no será profesional. Pero Mónica admite que “el apoyo cada vez es mayor”, aunque pide “promoverlo desde arriba”. Que los medios de comunicación hablen más de ello, aunque solo sea mencionarlo dos minutos”, añade.

 

“Desde que yo empecé, han empezado a jugar muchísimas niñas. El fútbol femenino en España está creciendo y ya tocaba, señala. Pero tiene el runrún en la cabeza porque “en otros países europeos se apoya más” y viajará a un ligar donde el balompié femenino ha avanzado más rápidamente. Eso sí, no cree que haya “mucha diferencia entre el de allí y el de aquí porque en la Superliga española hay equipos muy buenos.

 

Dio sus primeras patadas en un equipo mixto en Tudela de Duero, donde vive. Ahora, muchos años después, seguirá tratando con mimo el balón a miles de kilómetros de su casa y con un océano de por medio. Aunque, como ella misma dice, salir fuera de España “no va ligado a triunfar", esta vallisoletana buscará seguir cosechando éxitos en Estados Unidos.