Millás cree "apocalíptico" el panorama periodístico y asegura que "tiene los días contados" tal y como se conoce

Millás, en la rueda de prensa de presentación de su nueva novela.

El escritor y periodista Juan José Millás ha asegurado en la Feria del Libro de Valladolid que el panorama periodístico "no es malo, es apocalíptico" y que "tiene los días contados" tal y como se conoce en la actualidad.

Millás, quien ha estado presente en la segunda jornada de la Feria del Libro de Valladolid acompañado del también periodista Cesar Combarros, ha reconocido que el estado de salud del periodismo "no pasa" por sus mejores momentos.

 

"El periodismo bueno es caro y ahora se están abaratando los costes, por lo que es imposible hacer un periodismo decente", ha aseverado el ganador del Premio Planeta en 2007, al tiempo que ha señalado que debido al desarrollo de Internet, que aporta numerosos datos, "ya no se compran diarios".

 

En este sentido, Millás ha recordado el discurso de George Steiner en la Gala de los Premios Príncipe de Asturias del año 2001, quien afirmó que "sociedad de información no significa sociedad del conocimiento", porque, a su juicio, los datos "no son conocimiento" hasta que "no se articulan para la percepción del sentido".

 

De hecho, ha asegurado que el periodismo proporciona datos que "no son información como conocimiento" y esto puede deberse "en parte" a la crisis, circunstancia que vive la profesión periodística en dos vertientes: "la crisis económica de todos y la del papel".

 

En cuanto al futuro de la profesión, "que tiene los días contados", Millás ha señalado que no se sabe ni cómo ni cuándo va a ser. Sin embargo, ha reconocido sentirse un privilegiado por poder hacer reportajes de 30 folios que luego son publicados y saber que no va a vivir "ese apocalipsis" por su edad (68 años).

 

FRONTERA CON LA LITERATURA

 

Sobre la posible existencia de una frontera entre la literatura y el periodismo, Millás ha respondido que "siempre" ha dudado de que existiera esta barrera, "que es más retórica que real", pues el periodista trabaja con los mismo recursos que el escritor. "Un periodista es un escritor al final", ha agregado.

 

De hecho, ha apuntado que este borrado fronterizo se observa "muy bien" en los reportajes y también en las crónicas "más humildes". "Si se trata de escribir, ¿qué diferencia hay entre un texto periodístico y uno literario?", ha reflexionado.

 

Por otra parte, el también ganador del Premio Nacional de Narrativa en 2008 ha manifestado que en la actualidad el eufemismo está a la "orden del día", y que dependerá de la capacidad de las personas de defenderse el identificar el peligro de "pervertir la verdad" mediante la lengua.

 

Por último, Millas, ha reconocido que con su última novela, 'La mujer loca', ha hecho realidad su sueño más antiguo: escribir una novela, "antinovela o copia irónica" en este caso según el propio autor, y el diario de navegación de la misma.

 

'LA MUJER LOCA'

 

'La mujer Loca' cuenta, según el propio autor, una peripecia que empieza con algo que le ocurre al protagonista, Juan José Millás ("un alter ego" del autor) cuando le proponen hacer un reportaje sobre la eutanasia a través de la figura de una mujer que lleva cinco años enferma.

 

En un principio el personaje se niega pero la insistencia de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) le lleva a conocer a la persona en cuestión. Una vez en la casa de la enferma, Millás toma contacto con una huésped, Julia, que "está loca", y se queda fascinado con ella.

 

En este contexto, el personaje comienza a mantener contacto con Julia, mujer que inspira el título de la obra, por lo que comienza el debate entre el reportaje que tiene que hacer y la posibilidad de hacer una novela en torno a su figura, que tiene una "relación paranoica con el lenguaje". Así, según el autor, el libro es un híbrido entre el reportaje, la novela y una autobiografía.

 

César Combarros le ha recordado, durante la comparecencia ante los medios, el aspecto autobiográfico de esta obra con un reportaje suyo en el que se acercó a Carlos Santos, un hombre con el que convivió la tarde anterior a suicidarse ayudado por DMD.

 

Millás ha definido ese tiempo con Santos como "raro" y "difícil" de explicar con palabras. "Este reportaje me marcó porque me pidió (Santos) que le acompañara cuando se quitara la vida, junto con dos voluntarios de DMD, pero no tuve el valor", ha señalado.

 

Sin embargo, ha reconocido que aunque no ha conseguido desarrollarlo, lo que más le impactó fue el hecho de saber, junto con otras cuatro personas, que entre las 13.00 del día del óbito y las 08.00 horas del día siguiente había un cadáver en la habitación del hotel, de lo que el establecimiento fue alertado por DMD.