Miguel Moura, triunfador de una tarde de rejoneo dinástico en Íscar

El hijo de Joao Moura corta tres trofeos; Ginés Cartajena, uno y Miguel Moreno se va de vacío por el mal uso de los aceros.

Tarde de rejoneo dinástico, tarde de futuras promesas del toreo a caballo; buen ejemplo del empresario Garzón por ofrecernos una terna jóven, novedosa y con ganas de comerse el mundo, que ofrecieron a los aficionados una bella tarde del arte del rejoneo.

 

Menos de media plaza; ellos se lo perdieron. Los de esta tierra de pinares...y de caballos dieron la espalda a un cartel de futuras figuras del rejoneo; al tiempo.

 

Por aquí, por Iscar, en la época dorada con Ángel Gallego al frente de la empresa, han desfilado las primeras figuras del escalafón, tanto de a pie como del rejoneo; entre ellas, las más recientes como Hermoso, Ventura, Bohórquez, Cartagena, etc...

 

¿Qué hubiera ocurrido esta tarde en Íscar si Garzón acartela a Hermoso y a Ventura juntos como otras tantas veces?

 

Pues hubiera venido algo más de público, pero hubiera sido ruina para la empresa porque los dineros no son los mismos para unos que para otros, y tal y como está la situación el empresario sevillano ha hecho lo correcto. Al menos para quien esto escribe, con mi respeto absoluto a los que mandan en el rejoneo.

 

Pero vayamos a la buena tarde de toros a caballo que nos han deparado dos dinásticos como Miguel Moura, el hijo menor del que fuera grande y número uno del toreo a caballo: Joao Moura. Miguel se llevó la tarde cortando tres orejas; dos a su primero y una al cuarto. Pero lo hizo con una forma de entender el rejoneo como si llevara veinte años de alternativa...y es un crío (18 años).

 

Ganas, disposición, belleza en los embroques y al clavar, temple a raudales; tanto al estribo como a la cola, excelente doma y amplia y preciosa cuadra. Además de disfrutar como uno de sus caballos intenta morder al toro tras el final de una faena ¿Qué les parece?.

 

Pues esos fueron los argumentos que trajo a Íscar Miguel Moura y con ellos convenció a la parroquia. Larga vida a Miguel Moura para que siga deleitándonos como lo ha hecho esta tarde en el coso cubierto iscariense.

 

Otro dinástico: Ginés Cartagena, que en alguna fase de la lidia nos pareció ver a su padre con las formas revolucionarias que tenía el que fuera líder del escalafón del rejoneo durante varios años. No puso al violín, algo que su progenitor fue precursor y lo hacía de forma magistral, pero estuvo muy digno; qué digo. Fue grácil, con vistosidad y armonía sobre el caballo y resuelve con facilidad. El rejón de muerte le impidió cortar otro trofeo.

 

Y el tercero de la terna: Manuel Moreno, otra joven promesa que el pasado año dejó un excelente sabor de boca en Íscar y que uno de sus caballos tuvo que ser sacrificado tras sufrir una cornada en el fémur. En la tarde hoy su actuación la hubiera firmado cualquier figura, pero los aceros, al parecer, no estaban lo suficientemente afilados; ¿verdad, Manuel?

 

El sevillano es discípulo de Diego Ventura y lo apodera Julián Alonso. Sobrio, pero a la vez alegre, doma exquisita y madurez a pesar de la juventud; 18 años tiene la criatura y está a punto de tomar la alternativa; aunque ello no es óbice para que ya esté alternado con las figuras. (Ya saben que en el arte de Marialva no existe normativa sobre las alternativas). En definitiva, buena tarde de rejoneo y anoten a esta terna para un futuro inmediato.

 

P.D.: Al pasar por Mojados, camino de Valladolid, se me olvidó comentar el otro día que mi amigo y buen torero, Santiago Castro Luguillano, cumplía años de alternativa; nada menos que 50. Diez lustros han pasado desde aquella tarde en Castellón un 2 de agosto de 1964 con Antonio Bienvenida de padrino y el venezolano César Girón de testigo. Santiago salió tres veces por la PG de Las Ventas de matador de toros y cinco de novillero. Loor a Santiago. Un abrazo, Maestro.

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