Medio siglo atrás: 50.000 personas aclaman en Valladolid el monumento a Onésimo Redondo

Francisco Franco presidió en 1961 en Valladolid el homenaje al vallisoletano Onésimo Redondo, fundador de las JONS, y muerto en la Guerra Civil Española. En el NODO se le llama "heróico mártir en la causa nacional".

25 de julio de 1961. El generalísimo Francisco Franco inaugura en Valladolid el monumento en honor al vallisoletano Onésimo Redondo, el fundador de las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista). 1 de febrero de 2016. El ministerio de Fomento comienza la retirada de las esculturas de bronce que representan un campesino, un obrero, un estudiante, un combatiente y al propio Onésimo Redondo, conocido como el 'Caudillo de Castilla'.

 

En breve se comenzará la demolición del gigantesco monumento de hormigón que alcanza 31 metros de altura, donde se sujetaba el yugo con las flechas, el emblema de Falange. Un gran conjunto de más de 5.000 kilos proyectado por el arquitecto Jesús Vaquero y el escultor Manuel Ramos.

 

55 años han pasado entre estas dos fechas y muchas cosas han cambiado desde entonces. Con la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica (2007) y una sentencia del Tribunal de Justicia de Castilla y León (2014), el monumento tenía sus días contados. La decadencia y el olvido habían hecho mella en las últimas décadas y este hito era pasto del abandono, la ruina y los grafitis.

 

A pesar de ello, las cinco piezas de bronce serán depositadas momentáneamente en Alcalá de Henares, antes de su traslado definitivo al Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca.  Poco queda del boato con el que fue inaugurado. Aquel 25 de julio, Franco se dio uno de sus acostumbrados baños de multitudes.

 

 

Coincidía con el 25 aniversario de la muerte de Onésimo Redondo en la Guerra Civil española (1936) al que tildaron de “heróico mártir en la causa nacional”. El NODO de la época dice que se dieron cita 50.000 personas, de los cuales 20.000 eran falangistas llegados de toda España, “con una profunda y fervorosa emoción popular que confirman que el sacrificio de Onésimo Redondo no ha resultado estéril”, decían en el Noticiario.

 

Franco estuvo acompañado por el ministro secretario general del Movimiento, José Luis Ruiz; el ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado; el arzobispo de la diócesis, doctor García Goldáraz y familiares del homenajeado.

 

55 años después, el cerro ya no lucirá la fisonomía del último medio siglo. El monumento a Onésimo Redondo será borrado del horizonte. El montículo más alto de Valladolid ya no recibirá a nostálgicos del régimen o manifestantes antifranquistas. Todo volverá a la normalidad y al silencio. Una estampa muy diferente a la que recoge el NODO cuando 50.000 gargantas cantaron el Cara al sol y se rindieron a los símbolos del movimiento. 

 

Noticias relacionadas