"Me juzgan por cumplir tarde una sentencia, no por cohecho, prevaricación o malversación"

León de la Riva atiende a los medios tras el juicio. JUAN POSTIGO

El alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, ha asegurado tras el juicio que sentencias incumplidas en la Sala de lo Contencioso Administrativo en Valladolid "hay miles". "Solo el alcalde se ha sentado en el banquillo".

Javier León de la Riva, tras más de cinco horas y media de juicio, comparecía ante los medios de comunicación. Lo hacía tras salir por la puerta lateral del juzgado número 2 de lo Penal de Valladolid, en la calle Torrecilla, y refugiarse en la Casa Revilla de titularidad municipal para atender a los numerosos periodistas que han seguido la vista oral.

 

El alcalde, visiblemente nervioso, reiteraba en dos ocasiones que no es “plato de gusto sentarse en un banquillo", pero repetía que lo ha hecho “por cumplir tarde una sentencia y no por prevaricación, cohecho, malversación o por cualquier otro delito que me hubiera hecho retirarme de la política”.

 

Javier León también ha querido a aclarar que en ningún momento pidió aplazamiento o suspensión de la vista oral “como torticeramente ha dicho la acusación popular” sino un adelanto del juicio “para no coincidir con la campaña electoral y no interferir en los derechos que cualquier candidato tiene a la hora de comparecer en unas elecciones”.

 

“Me preocupa la imagen que se haya podido dar de la ciudad de Valladolid, porque esto es un incidente en un tema puramente de derecho administrativo que una supuesta asociación cultural lleva a un Fiscal en Madrid que causalmente días antes dio una conferencia a esta asociación”, ha argumentado el regidor quien asegura estar “tranquilo”.

 

El alcalde, asimismo, ha querido informar que “sentencias incumplidas en esta misma sala de los Contencioso Administrativo en Valladolid hay miles, solo el alcalde de Valladolid se ha sentado en un banquillo”, ha sentenciado, antes de explicar que durante la vista se ha dejado claro que el objetivo del alcalde fue “cumplir la sentencia y a la mayor brevedad,  pero los técnicos que han intervenido han dejado claro la enorme dificultad que conllevaba el cumplimiento de la sentencia”.

 

El regidor, al término de la improvisada comparecencia, abandonaba el edificio de la Casa Revilla y antes de montarse en su vehículo tuvo que escuchar algunos insultos y acusaciones de un grupo de manifestantes, que estuvo silencioso durante toda la mañana frente a los juzgados vallisoletanos.