Más del 44% de los inquilinos que buscan piso compartido superan los 25 años

Piso En Alquiler

La crisis y la movilidad laboral empuja a adultos de entre 26 y 60 años a compartir vivienda, aunque esta opción es mayoritaria entre los jóvenes de 18 a 25 años.
 

 

Vivir solo se ha convertido en todo un lujo desde el inicio de la crisis, lo que ha provocado un aumento de la oferta y demanda de pisos compartidos. Según el estudio realizado por www.pisos.com a partir de los datos extraídos de www.pisocompartido.com, el 44,07% de los inquilinos que buscan una habitación en alquiler son adultos de entre 26 y 60 años, que recurren a esta práctica por cuestiones económicas y de movilidad geográfica laboral.

 

Las grandes capitales son las más demandadas por este tipo de inquilinos. Madrid, Barcelona y Sevilla concentran el 40,46% de los pisos compartidos en España, aunque no son las únicas ciudades destacables. Según el portal inmobiliario, la oferta de este tipo de viviendas se ha triplicado en el último año, entrando a formar parte de la muestra muchas localidades cercanas a los núcleos urbanos cuyas rentas mensuales resultan más económicas.

 

Según el director general de pisos.com, Miguel Ángel Alemany, “la crisis sigue dibujando un panorama sorprendente en este tipo de mercado, dado que el perfil de inquilino que comparte piso se alimenta cada vez más de personas en la treintena y en la cuarentena”. Alemany también indica como posible causa el incremento de la movilidad laboral: “Mucha gente opta por cambiar de lugar de residencia con el fin de lograr un empleo”. En este sentido, Alemany declara que alquilar una habitación en un piso compartido “es la solución temporal más económica para mantenerse independiente”.

 

Los jóvenes dominan el mercado

 

El perfil por edad y sexo de quienes comparten piso en España está muy definido. Aunque el perfil que va de los 18 a los 25 constituye el grueso de la demanda (55,46%), esta práctica ha dejado de ser exclusiva de los universitarios. En 2013, el 30,93% de quienes buscan un piso compartido tiene entre 26 y 35 años; el 8,92% entre 36 y 45; el 4,22% entre 46 y 60; y un 0,47% más de 60 años. Respecto a la edad de los inquilinos en las 10 provincias con más demanda, llaman la atención Granada y Vizcaya. La provincia andaluza es la que acumula una mayor presencia de jóvenes, ya que registra un 69,23% de inquilinos de 18 a 25 años. En cuanto a la provincia vasca, la presencia de este grupo se reduce al 34,25%, pero en ella se localiza la mayor representación de inquilinos de entre 36 y 45 años (20,08%) y de 46 y 60 años (15,45%).

 

En lo que respecta al sexo, este año las mujeres siguen siendo quienes más recurren a esta práctica, con un porcentaje del 56,20% frente al 43,80% de los hombres. Al tomar como referencia las 10 provincias con mayor concentración de demanda, se corrobora la superioridad del género femenino en todas ellas, excepto en Las Palmas, donde los chicos (51,54%) están ligeramente por encima de las chicas (48,46%). La provincia donde el porcentaje de chicas es más alto es Granada (60,25%).

 

La capital más cara es Donostia-San Sebastián

 

Según el informe sobre pisos compartidos en España 2013, el 52,26% de los pisos compartidos se reparte entre las provincias de Madrid (23,91%), Barcelona (18,96%) y Sevilla (9,39%). El ‘top ten’ lo completan Valencia (7,16%), Granada (6,34%), Málaga (4,73%), Murcia (2,04%), Alicante (2,04%), Vizcaya (1,86%) y A Coruña (1,77%). En cuanto a las ciudades, el 52,75% de la oferta está en Madrid (18,35%), Barcelona (13,49%), Sevilla (8,62%), Granada (6,16%) y Valencia (6,13%). Si ampliamos a cinco municipios más, las ubicaciones serían Málaga (4,08%), Murcia (1,66%), Valladolid (1,63%), Alicante (1,34%) y Salamanca (1,27%).

 

La renta media ha disminuido respecto al 2013, pasando de 345,12 euros a 317,93 euros. La explicación a esta bajada está en el tamaño de la muestra, que se ha triplicado durante este año, entrando a formar parte de la misma muchas poblaciones con alquileres por habitación por debajo de los 200 euros. La capital de provincia en la que resulta más caro compartir piso es Donostia- San Sebastián (335,86 €/mes), seguida por Madrid (334,36 €/mes), Barcelona (331,17 €/mes), Bilbao (315,07 €/mes) y Vitoria (272,13 €/mes). En cuanto a las más baratas, el listado está encabezado por Zamora (153,88 €/mes), teniendo por detrás a Badajoz (158,74 €/mes), Ciudad Real (163,64 €/mes), Ávila (167,13 €/mes) y Ourense (170,12 €/mes).

 

El equipamiento de los pisos compartidos es bastante completo. El 83,61% indica tener lavadora, un 73,77% cuenta con televisión, un 46,31% tiene teléfono y un 67,08%, Internet. Hay otros extras interesantes frecuentes en este tipo de pisos, como el ascensor (39,57%), el trastero (19,47%), el parking  (11,39%) o la piscina (7,40%). Llama la atención la bajada progresiva en la existencia de muebles. Así, este año las habitaciones amuebladas suponen un 31,89% de la muestra, mientras que en 2012 fueron el 36,32% del total y en el 2011 el 53,22%.

 

El sexo no importa, pero sí las mascotas y el tabaco

 

A la hora de buscar compañeros de piso, el género sigue sin ser una condición importante, ya que el 77,20% de los anuncios publicados no se especifica una preferencia concreta. Los pisos que solo aceptan chicas han pasado del 24,25% de 2012 al 19,95% de este año, y los que solo aceptan chicos pasan del 3,47% al 2,84%. En cuanto a las parejas, han bajado del 13,15% al 10,63%. En lo que respecta a las mascotas, únicamente el 1,55% de los anuncios indican que son bienvenidas, mientras que el cartel de ‘no fumar’ está colgado en el 24,25% de los pisos anunciados.

 

Para Alemany el mercado de habitaciones en alquiler es un fenómeno en expansión. “Los cauces que tenían aquellos que buscaban una habitación en alquiler quedaban limitados a los anuncios colgados en los corchos de la facultad, así como en farolas, cabinas telefónicas y paradas de autobús”, indica Alemany, añadiendo que “el entorno on-line tiene que dar respuesta al creciente interés de la demanda, que se amplía cada vez más”. Asimismo, Alemany alerta del escaso control tributario que existe dentro de este mercado: “El grueso de las habitaciones en alquiler se gestiona al margen de la legalidad, sin pasar por Hacienda. Aplicar retenciones no compensaría a muchos propietarios, que recurren a esta práctica para tener un extra a fin de mes”, admite.