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Más de 200 trabajadores de Iveco Valladolid piden la readmisión de un empleado despedido

Imagen de los trabajadores manifestados a la puerta de la factoría. CGT Valladolid.

Se trata de Alberto Pascual, despedido el pasado viernes tras diez años en la empresa, argumentando "inaptitud sobrevenida" por una lesión de espalda y no disponer de un puesto de trabajo adecuado.

Más de doscientos trabajadores de la plantilla de IVECO Valladolid se han manifestado a las puertas de la factoría este lunes pidiendo la readmisión del trabajador Alberto Pascual, que fue despedido el pasado viernes argumentando “inaptitud sobrevenida”, que según un comunicado hecho público por la CGT “viene en aplicación del artículo 42.A del E.T., que en definitiva explica que no tiene un puesto de trabajo para él”.

 

El calvario de este joven de 28 años –que comenzó a trabajar en IVECO en setiembre de 2005- comenzó a principios de 2013 cuando le fueron diagnosticado dos hernias discales, “en la zona baja de la espalda”. “Tras muchos dolores, en agosto 2013 me dieron la baja. Después de meses en la cama me sometí a un novedoso tratamiento llamado discogel y gracias a la Unidad del Dolor y a una dura rehabilitación me recuperé”.

 

Volvió al trabajo en febrero de 2015, después de año y medio de sufrimiento en una baja “que no cogí por gusto”, recuerda el trabajador. En su vuelta se le aconsejó que no volviera a su puesto como comodín en la cadena (logrado en 20017 mediante concurso de oposición) “pues volvería a tener efectos negativos sobre mi espalada, por lo que solicité otro puesto que no me agravara mi enfermedad”.

 

“La respuesta fue negativa”, recuerda Alberto Pascual. “Me dijeron que no había puesto para mí e incluso me ofrecieron prejubilarme. Con 28 años mis abogados me informaron que no debía aceptar esta solución que era mala para mí, por lo que insistí en que me ofrecieran un puesto adecuado. Creo que entre más de un millar de puestos de trabajo, alguno podrían darme”, razona el ya ex trabajador de Iveco, quien se vio obligado a denunciar a su empresa “que no me proporcionaba un puesto de trabajo”.

 

“Antes del juicio hubo un acuerdo y me destinaron a un puesto como opcionalista de viña, en la que no hay una frecuencia tan repetitiva. Me encontraba bien y allí he estado desde septiembre cumpliendo perfectamente con mi obligación”. Pero todo se truncó el pasado viernes cuando a las dos de la tarde Recursos Humanos le comunicaba su despido.

 

APOYO SINDICAL

 

La sección sindical de la Confederación General del Trabajo se reunirá con el Comité en un pleno extraordinario que se celebrará este martes para tomar medidas ante el despido. “Debemos estar unidos ante estas situaciones. La empresa ha actuado de espaldas a los sindicatos ocultando unos estudios que alega haber realizado para verificar que no podía trabajar. Ya hacía unos meses que la dirección de la empresa le había comunicado que estaba roto y que no contaba con él, aunque Alberto siguió luchando por un puesto de trabajo”, dicen en un comunicado.

 

“Por ultimo, cabe recordar que ya se realizaron despidos en esta planta por situaciones de trabajadores con problemas médicos. Se lleva denunciando desde hace tiempo, tanto en prensa como en la inspección de trabajo provincial la situación que están sufriendo las personas en la planta de Valladolid, con ritmos de trabajo inhumanos, ocultando accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y amenazando y coaccionando a la plantilla cuando por sus problemas de salud tienen que acudir a la seguridad social por una baja médica”, concluyen.