Más de 2.000 personas se animan a caminar por Valladolid en beneficio de Cruz Roja

Salida de la Marcha de la familia. A.MINGUEZA
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La recaudación del Día de la Familia en Marcha, que salió y terminó en la Acera de Recoletos tras pasar por Campo Grande, Santiago y Plaza Mayor, irá íntegramente destinada a personas desfavorecidas.

Un tiempo agradable, con buen sol y ni una nube en el cielo, un buen guiso esperando en la llegada y muchas, muchas ganas de ayudar a aquellas personas con necesidad. Así se planteaba antes del pistoletazo de salida el Día de la Familia en Marcha, que ha tenido lugar este domingo por la mañana por las céntricas calles de Valladolid y que ha congregado a más de 2.000 personas, todas ellas dispuestas a desfilar por una buena causa.

 

Y es que los fondos recaudados en esta tercera edición del Día de la Familia irán destinados a Cruz Roja, con la que se pretende echar una mano a aquellas personas con necesidades tan básicas como pagar un recibo de la luz o del agua, o para pagar un medicamento.

 

Pero volviendo a la Marcha, el ambiente era inmejorable entre los dos millares de asistentes. Risas de los más pequeños de la casa, padres llevándoles en brazos y alegría por poder colaborar con aquellos menos favorecidos pasando un buen rato al mismo tiempo. Quien no hizo acto esta vez, pese a estar en plena campaña, fue el alcalde Javier León de la Riva, en Burgos en el mitin de Mariano Rajoy.

 

Con los cinco minutos típicos de retraso para este tipo de pruebas, por no hablar de una salida nula que obligó a todos a retroceder cuando ya se habían andado cerca de veinte metros, la marcha dio comienzo con una cuenta atrás. Era el momento de andar, o correr los más avispados, por un buen motivo.

 

Los Fernández Ronda, los Romero Martín, los Ramos Tejero, los Sánchez y hasta un nutrido grupo de chicas que lucían con orgullo ‘la Chupipandi’ en el dorsal, no quisieron perderse tan buena oportunidad de pasear. Y es que el panorama estaba abierto a todo. Jóvenes, mayores, hombres, mujeres, niños...

 

Tras rodear todo el Campo Grande y atravesar la calle Santiago pasando por la Plaza Zorrilla, tocaba dar una vuelta a la Plaza Mayor para hacer prácticamente el mismo recorrido a la inversa y acabar en el punto de partida. Apenas tres kilómetros que los más veloces completaron a paso ligero, mientras que otros optaron por encender el ‘modo paseo’ para realizar el periplo con mayor tranquilidad.

 

Una vez de nuevo en Recoletos, la música, el guiso, el vino, los refrescos y el agua empaparon el ambiente con la colaboración del restaurante La Criolla. Una vez más, Valladolid se lo pasaba en grande por una buena causa.