Más de 100 inmigrantes entran en Melilla tras saltar la doble valla en un salto "muy violento"

La AUGC ya eleva esta cifra a 200 y denuncia la agresividad de los subsaharianos, que usaron piedras y palos en la avalancha


MELILLA, 24 (EUROPA PRESS)

Más de 100 inmigrantes han entrado a primeras horas de este lunes a Melilla en un salto a la doble valla que separa la ciudad española de Marruecos, según han informado a Europa Press fuentes policiales. En torno a medio millar habían intentado superarla, según han informado a Europa Press fuentes policiales, mostrando un comportamiento violento.

El intento de entrada masiva se ha producido entre el Río Nano y la Vaguada de Linares poco antes de las 09.00 horas cuando unas 500 personas de origen subsahariano, "provistas de palos y piedras", según fuentes policiales, intentaron superar la doble valla de seis metros de altura cada una y la acción de la Guardia Civil.

De esos 500, un centenar logró pasar aunque esta cifra podría ser superior. La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) en Melilla eleva esa cifra a unos 200. La AUGC también ha denunciado que los inmigrantes se han mostrado "más agresivos" que en otros saltos. Miembros de las Fuerzas Auxiliares de Marruecos tuvieron que refugiarse en el espacio intermedio entre las dos vallas y se auxiliados por la Guardia Civil.

De momento se desconoce si hay heridos entre las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes y entre los inmigrantes. Los que han logrado pasar se han dirigido al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) a la carrera, donde aguardaba una ambulancia, y de ahí se dirigirán a la Comisaría para la apertura del expediente de expulsión en aplicación de la Ley de Extranjería.

Este documento les servirá para poder ser acogidos en el CETI --donde tendrán derecho a manutención, alojamiento y sanidad-- hasta que se tramiten sus expedientes, que en la mayoría de los casos no pueden ser finalizados con la expulsión porque los países a los que dicen pertenecer no les reconocen como nacionales propios.

Tras una espera media de seis meses, son trasladados a la Península e internados en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) durante 60 días, y si no se puede materializar su repatriación, quedan libres, en una situación alegal, permaneciendo en España o yendo a otros países de la Unión Europea.