Marga Enríquez: "Antes se buscaba la excelencia de la voz, ahora la del contenido"

Lleva casi tres décadas en el mágico mundo de la radio; casi siempre vinculada a la cadena pública. Su maestro fue Luis Miguel de Dios, y ahora ella a sus alumnos de prácticas les intenta transmitir honestidad.

LA RÁFAGA:

 

Un sonido: Una publicidad en la que decían ‘esta cuña es para sordos’.

 

Un momento: “La sintonía de un informativo, antes de entrar en directo”.

 

Una anécdota: “En un ascenso del Real Valladolid, en la fuente de Zorrilla, una aficionado cuando le pregunté me dio un beso”.

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: “Me gustaría estar en unas elecciones norteamericanas”

 

La radio en una palabra: “Intimidad” 

Confiesa que siente una punzada en el estómago cada vez que se mete en el estudio radiofónico y escucha la sintonía, instantes antes de comenzar un informativo. Y así lo ha sentido durante 28 años, los mismos que lleva en este bendito mundo de la radio. Siempre ligada a la cadena pública, excepto su primer contrato que lo hizo en Antena 3 Radio.

 

Habla maravillas de Luis Miguel de Dios, su “maestro”, su persona de confianza en la radio; aunque recuerda que ella coincidió con algunos históricos del medio como Fernando Fernández Román, José Miguel Ortega e incluso con María Teresa Íñigo de Toro, que lo fue todo en esta profesión.

 

Dice que la evolución de la casa (así llaman los trabajadores a RNE) ha ido en paralelo a la de la radio. “Antes bajábamos a un informativo con más de veinte cintas abiertas, ahora bajas si quieres sin papel. Eso sí las cintas te garantizaban que aquello sonara, ahora si se va la luz te quedas sin ordenador y no tienes radio”, explica entre risas, recordando algún inoportuno apagón.

 

También habla de la evolución del profesional y del contenido. “Antes se primaba más las voces que tenían que ser muy melodiosas; ahora se busca más las voces que lleguen a la gente y sepan contar muy bien las cosas. Antes se buscaba la excelencia de la voz y ahora, la excelencia del contenido”, sentencia. De hecho, Marga Enríquez apuesta por una radio cercana, que interese al oyente. “Saco de mis boletines informativos aquellas noticias que a mí no me interesan y siempre intento usar un lenguaje accesible, por ejemplo para que me entiendas mis padres”.

 

Lleva con mucha naturalidad el haber sido durante tres años directora y ahora seguir como redactora. “Es lo bueno que tiene esta casa; tan pronto eres director como vuelves a hacer ruedas de prensa” y aclara: “a mí me gusta mucho más hacer información que dirigir” y de esa etapa como ‘jefa’ se queda con el trato que tuvo con muchos trabajadores en las provincias, con los que aún mantiene una relación “muy estrecha”.

 

Confiesa ser “muy mala maestra”, aunque a sus alumnos de prácticas les aconseja “escuchar mucha radio”, leer prensa en papel y ser “honestos en su trabajo”, una honestidad que ha forjado en las últimas tres décadas y que ha hecho que Marga Enríquez sea una persona muy querida en la profesión.