Mañueco, un muro contra la democracia interna y un coladero para la corrupción del PP

Alfonso Fernández Mañueco, en un acto de partido.

La militancia cuestiona el papel del alcalde de Salamanca al frente de un órgano que ha sido incapaz de mostrar firmeza contra la cascada de casos de corrupción que ha sufrido el PP.

El presidente del comité de garantías ha demostrado estar más del lado de quienes quieren frenar la ola de cambio en el PP que de aquellos que piden una actuación contundente contra los muchos frentes que están debilitando al partido. Su política de oídos sordos a las reclamaciones que, desde hace tiempo, le llegan por parte de afiliados populares ha alcanzado su culmen con un burofax con el que un sector le ha exigido convocar un congreso ordinario bajo la amenaza de una denuncia en los juzgados. Una comunicación que vino precedida por otra, en enero, registrada y que no ha atendido tampoco.

 

Esta actitud ha llevado a que las corrientes interas le consideren uno de los principales obstáculos para que se instaure en el PP una democracia interna 'de verdad', en la que se cuente con los afiliados como algo más que respaldo de las consignas oficiales. Un papel de muro que contrasta que el coladero que ha sido el órgano que preside Fernández Mañueco, el comité de garantías, ante los casos de corrupción. Los más importantes han pasado por el órgano sin que haya sido capaz de mostrar firmeza contra el escándalo que suponen, y el daño electoral evidente que han hecho al PP.

 

"Nos llama la atención la rapidez con la que se reúnen para abrir expedientes a los que nos salimos del tiesto y que no se haga tan rápido para cuestiones como esta", asegura María Fuster, cabeza visible de la actuación para denunciar a Fernández Mañueco. "Se está siendo mucho más contundente para cortar la libertad de expresión de los afiliados que lo que se hace con los casos de corrupción, y eso no lo podemos entender", explica.

 

 

UNO TRAS OTRO

 

El último ejemplo ha sido el del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. al que el PP ha decidido no abrir expediente de impulsión, sino uno de tipo informativo, tras las últimas imputaciones por el caso de su ático. De este modo, le abre la puerta a una renuncia voluntaria como ya ocurrió con Rodrigo Rato, al que se le abrió un expediente informativo y que no llegó a ser expulsado del partido porque renunció antes. El comité de garantías dijo después no poder echarle a pesar de las graves acusaciones que recaen sobre Rato, dada su renuncia voluntaria.

 

En el caso de Luis Bárcenas pasó algo parecido. El extesorero del PP, figura clave en el caso de la financiación ilegal, los sobresueldos y el caso Gürtel, fue imputado por primera vez en febrero de 2009; en aquella época el PP defendió su inocencia y le mantuvo el puesto, e incluso le pagó la defensa durante muchos meses y la mejoró el sueldo. No fue hasta abril de 2010 que se dio de baja en el partido sin que el comité de garantías llegara a actuar, ya que al dejar de ser afiliado ya no estaba bajo la jurisdicción interna, responsabilidad de Mañueco. En 2013 cambió el discurso y asegura que Luis Bárcenas tenía que "responder ante la Justicia" y ha pedido que se investiguen todos los casos de corrupción "hasta las últimas consecuencias".

 

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