Maite García: "La de antes era una radio muy distinta, era una radio de compañeros"

Maite García ha dedicado 42 años a su profesión de "locutora". Con 20 años tuvo la fortuna de presentar el Festival de Benidorm que ganó Julio Iglesias. Fue el despegue.

Un sonido radiofónico: Cuando hacíamos teatro y novelas en la radio, teníamos que fabricar nuestros propios sonidos. Desde la apertura de una puerta hasta los cascos de caballo, pasando por aplausos, silbidos, llantos…

 

Un momento: Cuando me dijeron que iba a presentar el Festival de Benidorm. Fue un impacto, nunca me creí que podía ser eso posible.

 

Una anécdota: Casi no llegamos al Festival porque pinchamos tres veces la misma rueda.

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Que realmente se acabe la crisis y mis hijos puedan regresar de Alemania a trabajar a su país, España.

 

La radio en una palabra: Mi vida.

En 1968 un jovencísimo Julio Iglesias se hacía con el prestigioso Festival de Benidorm. Era el despegue de su fulgurante carrera musical. En esa gala, Maite García hacía las labores de presentadora. Entre todas las locutoras radiofónicas de España fue elegida esta joven vallisoletana quien también logró una gran trascendencia. “Llegué a Benidorm sin que nadie me conociera y salí de allí firmando autógrafos”, recuerda con una sonrisa y su habitual dulce tono de voz.

 

“Yo no quería presentarme al concurso que organizaron para elegir presentadora, pero fue la directora de La Voz de Valladolid María Teresa Yñigo de Toro quien mandó una foto y una grabación mía y tuve la suerte de que me eligieran”. Maite García ha dedicado 42 años de su vida a la radio. Primero en La Voz de Valladolid, más tarde en Radio Cadena para finalizar su andadura en Radio Nacional, cuatro décadas después.

 

Recuerda sus inicios con tan solo nueve años leyendo las cartas que  los niños escribían a los Reyes Magos en un concurso. Siempre tuvo claro que quería ser locutora y jamás ha sentido “miedo” al micrófono. La radio ha sido su vida. “Yo soy radio, y no concibo mi vida sin ella. Para mí no era un trabajo, era una diversión”.

 

Fueron tiempos felices delante de un micrófono. “Era una radio distinta a la de ahora, una radio de compañeros”, dice Maite, quien recuerda como el día de nochebuena tras la cena iban a repartir alimentos o el de Reyes visitaban los hospitales entregando juguetes a los niños.

 

Maite García se siente “locutora, que no periodista”. “No me gusta tanto la noticia, como el contacto con la gente”. Lo aprendió todo de María Teresa Yñigo de Toro a la que considera mucho más que una mentora. “Cuando era niña, si hacía bien las tareas del colegio mi premio era ir a la radio a sentarme en locutorio y escuchar a María Teresa hablar por la radio”. “Yo creo que ha sido la persona más importante en la profesión, y pienso que no ha habido una persona con una voz tan estupenda como esa”, apunta.

 

También recuerda con una sonrisa a Juan Pascual “que me enseñó a estar delante de un micrófono” y a La Voz de Valladolid: “decían que pasar por allí era pasar por la escuela de la radio”. Defiende un medio mucho más cercano y local que la que existe en la actualidad, “mucho más lejano y periodístico” y echa mucho en falta “algunos compañeros que ya se fueron”.

 

Su humildad y su continua lucha por estar en un segundo plano se dejan entrever en sus palabras. Huye de cualquier protagonismo e incluso no quería aparecer en esta sección. Algo que no hubiera hecho justicia a alguien que dedicó en cuerpo y alma más de cuatro décadas a la radio.