Madrid se tiñe de rojo y blanco al son de 'la Décima'

(Foto: E. P.)

"España entera se siente colchonera", se oyó durante la celebración.

La ciudad de Madrid se ha vestido este sábado con los colores del Atlético al ritmo de un cántico unánime que rezó que "España entera se siente colchonera", en la celebración de la décima Copa del Rey que tuvo lugar por las calles de la capital, desde el Vicente Calderón, hasta la plaza de Neptuno, pasando por el sede de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

  

Diecisiete años después de levantar la Copa del Rey por novena vez, y casi catorce desde la última victoria ante el Real Madrid, el Atlético cerró de un plumazo ambas heridas. En el Santiago Bernaéu, y tras una agónica prórroga, Miranda cambiaba la historia colchonera con un gol de cabeza que valía la décima Copa, y el adiós a la incontestable mala racha ante el vecino.

  

De obligada celebración, y poco antes de la seis de la tarde, un autobús descapotable con la plantilla y cuerpo técnico del Atlético partió del Calderón. A pesar del amenazante cielo gris, la lluvia respetó a los miles de aficionados rojiblancos que conquistaron la ciudad para celebrar junto a sus ídolos el título copero.

  

Después de festejar, cada uno por su cuenta, la Copa ante el eterno rival, jugadores y afición se juntaban para celebrarlo en la calles de Madrid. En las alturas los protagonistas y sobre el asfalto el seguidor. Metro a metro fue avanzando el autobús rojiblanco desde el feudo 'cholchonero' hasta su primera parada, la sede de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol.

  

Allí, fueron entrando cuerpo técnico, futbolistas y jugadores del equipo de balonmano capitaneados por Hombrados, a quienes recibió el presidente de la Comunidad Ignacio González. Asomados al balcón de Sol, de nuevo el meta Thibaut Courtois se convertía en el protagonista como ya hiciera en la victoria ante los blancos. Micrófono en mano, el portero belga se metía en el bolsillo a los aficionados con el grito "Salta, salta, salta, pequeño canguro... y a los madridistas...". No terminó la frase, pero tampoco hizo falta.

  

Tras la breve visita, el autobús atlético, completamente teñido de rojiblanco, con los jugadores mostrando el preciado trofeo en un ambiente festivo, se trasladó al Ayuntamiento madrileño de la Plaza de Cibeles, en donde ya esperaba la alcadesa Ana Botella. Muy cerca ya de Neptuno, los cánticos hacia la estrella Radamel Falcao cada vez se extendían más. "Falcao quédate, Falcao quédate", gritaba la afición.

  

Dentro, en el Palacio de Correos, la euforia rojiblanca también se apoderó de la alcadesa. "Espero recibiros el año que viene en esta casa como campeones de Europa", exclamó Botella ante la incrédula mirada de Simeone. El 'Cholo', entrenador que lleva la prudencia y la humildad por bandera, prefirió poner los pies en el suelo. "Este equipo es un ejemplo de humildad", predicó.

 

GABI CORONÓ A NEPTUNO DE ROJIBLANCO

 

  

Ofrecido el título a las instituciones, llegó el turno de hacerlo a la afición. Alrededor de las 8 y media de la tarde el autobús del Atlético llegaba a Neptuno, plaza completamente teñida de miles de bufandas rojiblancas. Al ritmo de Carlos Jean, a quien sólo consiguieron silenciar los cánticos 'colchoneros', uno a uno fueron saliendo los jugadores al escenario entre aplausos.

  

"Una vez os prometimos este título y ya es vuestro. No puedo explicar lo que significa esto, para mí es una ilusión defender estos colores sobre el campo, es la única diferencia que tengo con la afición. Yo soy como vosotros". Así agradecía el capitán Gabi el apoyo incondicional de la afición justo antes de coronar al Dios Neptuno con al bufanda del Atlético. Además, Simeone fue el otro que decidió agarrar el micrófono.

  

"Seré corto pero preciso. La suerte que tenemos los del Atlético es que nunca bajamos los brazos", afirmó Simeone. "Pasaron 14 años, pero siempre tuvimos la seguridad de que algún día aparecería la ocasión. Y apareció. Hay que creer, nosotros creímos y ganamos en el mejor partido, en una final y en el Bernabéu", exclamó entre aplausos.

  

Ovacionado el entrenador, Falcao, de quien pudo ser su despedida, y Diego Costa, héroe de la final, se repartieron los cánticos antes de tomar el autobús de vuelta. Quizá no fue una celebración espectacular, tan sólo el 'confetti' sobrevoló Neptuno cuando los jugadores brindaron por el título, pero sin duda, después de haber recuperado el sabor del triunfo en los últimos años, todos y cada uno de los corazones rojiblancos dormirán más tranquilos desde el 17 de mayo del 2013. Ese día, la décima Copa del Rey cerró una herida que llevaba abierta casi 14 años.