Luis Miguel de Dios, la experiencia de un periodista todoterreno para contar la verdad

Uno de los periodistas más clásicos de RNE de Valladolid y Castilla y León destaca la "importancia del periodismo de calle", por encima del actual "de ratón", para mantener la cercanía con la gente.

LA RÁFAGA:

 

Un sonido: Te diría un silencio, el silencio que siguió a la entrada de Tejero y los disparos. Lo estábamos oyendo directamente en El Norte de Castilla y después de la entrada y con los disparos se hizo un silencio tremendo. No sabíamos si había habido muertos, qué había ocurrido, nada. Y hasta mucho tiempo después no lo supimos.

 

Un momento radiofónico: Yo creo que un momento de los que tengo especial recuerdo es el contacto con los Reyes de la prensa que fuimos a cubrir la información del viaje a la URSS. Antes era Leningrado, ahora San Petersburgo. Fue un momento muy especial porque por primera vez estás muy cerca y estás hablando de cómo había ido aquello y lo que había sucedido en el viaje.

 

Una anécdota: Está relacionada también con uno de estos viajes de los Reyes y a mí me hizo mucha gracia. Fue en Soria, en El Rollo, que fueron a inaugurar una residencia donde había muy poca gente. Entraron rodeados de escoltas y a una señora la oímos comentar allí que "aquellos que van tan altos y tan guapos todos, qué pena que sean sordos". Iban con los pinganillos. 

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Sin duda el fin de ETA. Es decir, los años que he estado en la profesión no directamente aquí, pero sí lo he sufrido en la redacción. Tener que interrumpir... La masacre de Hipercor... Los atentados en Madrid... Siempre me hubiera gustado estar presente en el fin del terrorismo.

 

La radio en una palabra: Cercanía, humanidad, acompañamiento e información.

Luis Miguel de Dios, la próxima de nuestras Voces de Valladolid, ve ya los toros del periodismo desde la barrera. Una vasta y extensa carrera reposa sobre sus espaldas, para un hombre que se ha curtido en todos los medios posibles; televisión, radio y periódico. Nada se escapa de los dominios de este comunicador todoterreno.

 

Sus primeros pasos fueron en El Norte de Castilla en 1973, para después iniciarse en la radio en la Cadena Ser Valladolid y comenzar a curtir su particular y reconocible voz. Su siguiente etapa tuvo lugar en Radio Cadena Española, la actual Radio Nacional, donde desarrollaría gran parte de su currículum como jefe regional de informativos. Pero no solo eso. El País, El Mundo de Valladolid, subdirector de deportes en Televisión Española... Una historia que merece la pena conocer.

 

"Yo empecé en Radio Valladolid", comienza al ser cuestionado sobre sus primeros pinitos en las ondas. "Nos incorporamos gente que veníamos de una radio heroica, sin casi medios pero muy fresca". La ilusión lo puede todo, o al menos así lo ve De Dios, que reconoce que el paso a Radio Cadena fue fundamental en su desarrollo. "Aprendí muchísima al tener la responsabilidad de la dirección regional, era otro mundo".

 

Luego seguirían TVE y el regreso a la Radio Nacional, que al final ha sido el determinante para esta Voz de Valladolid. "Yo digo siempre que el periodismo hay que hacerlo en la calle, se pierde mucha espontaneidad con el de ratón, mucha frescura y espontaneidad". Y es que esa es una de las máximas más importantes para él, siempre más dispuesto a contar la realidad desde el frío de la calle antes que desde la comodidad de una redacción. "Antes no había ruedas de prensa", recuerda.

 

¿Pero cuál es la solución? "Debe llegar por parte del propio profesional, que él vea que eso puede interesar, que no haga lo que hacen todos los demás. Inventar reportajes que no se estén haciendo y que interen al ciudadano. Aunque también depende de los medios. Si cada vez hay más cosas que hacer pero no hay personal, no puedes pasarte dos horas en la calle buscando algo. Ahí tiene que haber un salto cualitativo". Si bien reconoce que es más fácil decirlo que hacerlo, claro.

 

La diferencia entre el trabajo en un medio público y uno privado también toma protagonismo en la vida de Luis Miguel. "Yo puedo decir que he tenido más problemas para trabajar en uno privado", comienza, tajante. "Nadie me dio instrucciones nunca en Radio Nacional o en TVE, aunque te digas que trates ciertos temas con cuidado. En los privados, por ejemplo, no puedes hablar mal de El Corte Inglés, que se deja miles de euros en publicidad".

 

Queda roto así de un plumazo el continuo rumor de que el Gobierno se encarga de manejar los medios públicos, según De Dios. "Habrá quien manipule, pero yo en mis carnes no lo he sufrido. Y he pasado por muchas cosas".

 

 

Por supuesto, en su corazón también hay hueco para los que fueron sus maestros. Y es que como recuerda este experimentado periodista, nadie nace aprendido, claro. "Cuando yo empecé en El Norte de Castilla iban por ahí todos los días Miguel Delibes o Miguel Ángel Pastor", recuerda con nostalgia. "Te puedes imaginar lo que era aquello, te deslumbraba". Germán Losada, "de los mejores periodistas en local", o Rafael González y Carlos Blanco también han sido otros, además de 'Josito' Ortega o Fernando Altés.

 

Lo suyo fue siempre, pese a su polivalencia, la radio. Ese medio en que destaca la "cercanía" con el oyente. "Yo desglosaría mi carrera en dos partes. Una, cuando era redactor raso y la otra cuando era director y solo organizaba", destaca, dando a entender que en la primera se cuenta con más posibilidades, pero consciente de que se deben seguir indicaciones. "Yo he sentido la magia de la radio al hacer una transmisión en directo, donde ves algo y lo estás contando".

 

Ahora, para Luis Miguel los grandes problemas de la radio pasan por un excesivo protagonismo de la información... y a la vez de la opinión. "Puede sonar contradictorio, pero hay que saber medir cada cosa", asegura, además de incidir en que "ahora ya no hay tantas grandes figuras como había antes". En todo caso, "si se hace buen periodismo y buena radio, que aquí en España se hace mucha, no habrá problemas. Más claro, agua.