Luis Jaramillo, el doctor de las ondas vallisoletanas

El actual director de Cadena Cope Castilla y León se licenció en Medicina, pero su pasión por la información le hizo terminar en Valladolid, donde lleva 30 años.

LA RÁFAGA

 

Un sonido: "Las señales horarias. Siempre le digo a la gente que hay que ser puntual y me dicen que llegar un poco tarde no importa. Yo les respondo que si llegas cinco segundos tarde, el boletín informativo ya no habría sonado".

 

Un momento: "El que el periodista tiene antes de entrar al informativo, todo siempre deprisa. Mira que te pasas toda la mañana preparándolo y al final siempre estás corriendo, y cuando no te cambia la información. La actualidad manda".

 

La anécdota: "Cuando empezamos a hacer las emisiones en Popular FM, lo que es hoy Cadena 100, en aquella frecuencia salíamos del informativo en onda media y nos íbamos al tocadiscos a poner frecuencia modulada. Había también técnico, de manera que me gustaba guardar los sonidos de la semana. Disponía las cintas encima de la mesa y según iba viendo el informativo iba seleccionándolas. Entonces me abrió paso el técnico y dije, "son las ocho y cinco de la mañana, bienvenidos al despertador de Popular FM, vamos a comenzar con nuestro primer tema musical". Entonces me paré ahí, miré las cintas y no encontré el sonido. Me salió en voz alta, "empezamos de cojones". Me quedé lívido".

 

Qué noticia le hubiera gustado contar: "Ahora sin duda me hubiera gustado contar el final de la crisis y que las cifras del paro mejoran, y que lo hacen de verdad".

 

La radio en una palabra: "Mi vida".

Luis Jaramillo es otra de nuestras 'Voces de Valladolid' con una carrera más que digna de contar. Y es que el actual director de Cadena Cope Castilla y León terminó en la radio por casualidad, después de estudiar Medicina. Como él mismo dice, su pasión por las ondas terminó por inocularse en su cuerpo de manera que, al final, prevaleció la profesión que más le atraía.

 

Zamorano de nacimiento, la Semana Santa le dio la oportunidad de matar el gusanillo de la radio hasta que pudo dar el salto a Valladolid, cuando surgió la posibilidad en la Cope, donde ha desarrollado toda su carrera. Un pequeño paréntesis en Burgos le trajó de nuevo a la capital de Castilla y León, donde hoy, nos cuenta su historia de más de treinta años en la profesión.

 

¿Cómo comienza la vida periodística de Luis Jaramillo?

 

Yo empecé en la radio muy pronto, en plena época del régimen de Franco, porque mis primeros pasos en la radio son en Radio Popular de Zamora, allá por el año 72 o 73, siempre relacionados con lo poquito que se podía hacer aquel entonces en la radio. Eran reportajes y hechos que sucedían en la ciudad, y hablar de Zamora es hablar de su Semana Santa. Así empecé yo haciendo reportajes e historias de su Semana Santa. La radio a mí me llamaba fundamentalmente por su aspecto técnico. Siempre me ha llamado la atención la radio, los cacharros, y yo me acerqué a la radio por aquello de que pudiéramos transmitir a través de las ondas la voz y que por aquel entonces tenía un puesto destacado en el hogar, no había más que una sola televisión.

 

En el año 78 yo tengo que decididir hacer una carrera, me hubiera gustado hacer una Ingeniería de Telecomunicaciones, pero éramos cuatro hermanos, mis padres eran funcionarios y tenía que hacerla en Salamanca. Opté por Medicina, carrera que me apasiona y que terminé, por cierto con bastantes buenas notas, pero el virus de la radio ya se había inoculado en mi organismo, allá por segundo o tercero de carrera, cuando los fines de semana yo no me quedaba en Salamanca, sino que me volvía a Zamora a estar dentro del mundo de la radio.

 

Tuve una propuesta de esta casa, de Cope Valladolid, para venir a sustituir a un periodista y amigo como es Quintín Rodríguez. Me presenté a aquella especie de oposición, me la dieron y desde entonces me he venido a Valladolid y mi vida ha estado ligada a la Cadena Cope y fundamentalmente a Radio Popular de Valladolid, Cope Valladolid.

 

Siempre ligado a la misma cadena.

 

Toda una vida en la Cope. Iba a decir que ya soy casi parte del mobiliario de la casa, pero la verdad es que es una vida apasionante. Ahora mucho más dura, proque es mucho más difícil, pero ha sido una vida en la que he ido aprendiendo, he ido forjando mi personalidad dentro del mundo de los medios de comunicación y he sentido un gran agradecimiento porque me ha permitido acercarmen a conocer a muchas personas que me han dejado un gran recuerdo y me han dejado muchas cosas que he podido aplicar a mi vida.

 

 

Un médico en el mundo de la comunicación. Curioso, ¿no?

 

Una cosa es el periodismo y otra la comunicación. Yo creo y soy un auténtico defensor de que no haya intrusismo. Puede parecer un contrasentido, pero antes las circunstancias eran completamente diferentes. Si tú tenías una carrera superior, si llevabas una serie de años trabajando en la profesión y acreditabas que eras un profesional, que es lo que yo me considero, podías acceder a ese registro de periodistas. Las cosas cambiaron. Yo creo que la formación es fundamental y para ser un buen periodistas hay que tener una buena formación porque hay muchos medios, muchos inputs que no teníamos antes y que fuimos ganando con el tiempo que son fundamentales para el campo de la comunicación.

 

Cambiando de tema, estamos hablando con un pasional de la Semana Santa.

 

La Semana Santa une perfectamente trabajo, ocio y orgullo, mientras que para mí la información, el latir con el día a día, ver lo que sucede, contar lo que día a día se produce, contar más historias de carácter social, más vivencias... El otro día me contaba una persona que en unos meses en un pueblo de Castilla y León nacerá un niño y hace veinte que no nacía en ese pueblo. Historias que hay que contar, y esas son las que a mí fundamentalmente me gustan.

 

¿Y qué ha cambiado en la radio en todo este tiempo?

 

¿Y qué queda? La radio ha cambiado muchísimo. Este estudio en el que estamos es una muestra de aquella radio en la que nosotros empezábamos. La radio ha cambiado radicalmente. Esa radio intimista, cercana, apegada a la calle, casi de doce, trece horas de programación local, ahora es mucho más global, más en cadena, más de abordar temas y cosas generalistas, con un reducto local, un poco de radio local que sigue manteniendo el espíritu cercano a los ciudadanos. Ha tenido mucho que ver con el avance tecnológico, con la crisis erconómica y con el florecimiento de medios de comunicación. Puede avanzar mucho, pero siempre va a haber un periodista y un técnico que manejen los aparatos.

 

Sigue manteniendo una esencia, sigue siendo la voz desde un emisor a un receptor, sigue siendo la gran compañera, sigue siendo la gran aconsejadora,sigue siendo el medio de más credibilidad.

 

 

Unas radios que hoy día quizá se parecen demasiado entre sí.

 

Claro. Yo creo que la radio tiene que vivir un proceso de cambio y de adaptación a los nuevos tiempos. Todos hacemos lo mismo. Todos hacemos un gran magazín que dura lo mismo, además de parcelación local o regional idéntica, con magazín en las mismas horas, hacemos informativos regionales en las mismas horas, los nacionales a las mismas horas, los espacios deportivos a las mismas horas. Hemos mimetizado que la audiencia solo quiere un modelo de radio, y sino se va a la música.

 

La radio es mucho más lenta que la televisión. En la tele lo que no funciona se quita y se acabó, mientras que en la radio se aguantan tiempos y temporadas enteras para ver si un programa funciona y tiene capacidad de crecimiento.

 

Cambiando de tema, ¿cómo ha cambiado la ciudad?

 

Valladolid es otra ciudad. Cuando yo vine a Valladolid ya pude ver cómo empezaba a mejorar, la democracia trajo una gran mejoría a nuestras ciudades, pero seguía siendo una ciudad oscura, triste, y ha pasado a ser más abierta, moderna y referencia en conjunto de la sociedad española. El vallisoletano tiene una ventaja respecto al resto de ciudadanos de Castilla y León, y es que es mucho más abierto. Sin abandonar su carácter localista, los castellaleoneses somos muy provincianistas, muy localistas, los zamoranos también y yo también, lo reconozco, pero el vallisoletano es mucho más abierto en ese contexto. Digamos que aquí en Valladolid venimos gente de fuera que no nos sentimos extraños y nos sentimos parte de Valladolid.

 

Yo creo que al final los signos de mejoría que vemos en la crisis se terminan de consolidar y nos lo terminamos de creer todos, porque yo digo que hay dos crisis, una de verdad económica y una de coco en la que estamos metidos, la ciudad retomará la actividad que tenía hace tres o cuatro años y que hacía ver a Valladolid como ciudad dinámica y de referencia en el mundo nacional.

 

Por último, ¿hacia dónde va la radio hoy día?

 

A la búsqueda de su futuro, un futuro que tiene asegurado, porque el medio es cálido como pocos. La inmediatez ya está en manos de muchos medios, de muchas plataformas, pero la radio sigue siendo el medio cálido, el medio de viaje, el que puedes tener como compañero y poder hacer otras cosas, poder realizar otros trabajos, poder conducir. Lo que tenemos hoy en los medios de comunicación será muy diferente dentro de unos pocos años, pero la radio va a seguir estando ahí, porque la radio nunca muere.