Los vaporizadores de agua en bares y terrazas pueden dispersar Legionella

Los pulverizadores en barres y terrazas podrían extender Legionella sin un correcto mantenimiento

La Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas alerta de que sin un mantenimiento regular estos dispositivos son un elemento de fácil transmisión de la enfermedad generada por la bacteria del mismo nombre.

Los aparatos que pulverizan vapor de agua en bares, terrazas al aire libre o en parques, con el fin de proporcionar un mayor 'confort' térmico, pueden dispersar 'Legionella' si no se limpian adecuadamente.

 

Así lo ha avisado la presidenta de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), Santa Gil, en declaraciones a Europa Press, quien ha destacado la importancia de que estos aparatos tengan un correcto mantenimiento con el fin de evitar la propagación de la enfermedad.

 

De hecho, en 2012, estos equipos se relacionaron con brotes de 'Legionella' detectados en un restaurante de Madrid o en unos supermercados de Cataluña. "El agua que se deposita en los conductos de estos aparatos posibilita que, cuando se alcanzan altas temperaturas, se creen estas bacterias, las cuales salen al pulverizar el agua y afectan a las personas que las inhalan provocando neumonías", ha argumentado.

 

Por ello, Gil ha recomendado desinfectar los aparatos antes del comienzo del verano e ir realizando tareas de mantenimiento una vez al mes, aproximadamente.

 

Asimismo, ha destacado la necesidad de que los propietarios y los usuarios cumplan "escrupulosamente" la legislación y de que, por ende, se incrementen las medidas preventivas. En este sentido, la presidenta de ANECPLA ha reconocido que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad está realizando un "buen trabajo" de prevención en esta materia, aunque ha insistido en la importancia de incrementar la prevención.

 

Concretamente, las medidas preventivas van encaminadas a evitar las condiciones que favorecen la colonización, multiplicación y dispersión como, por ejemplo, las temperaturas adecuadas para su crecimiento, el estancamiento del agua y la acumulación de sustratos.