Los vándalos destrozan los monolitos de promoción de la FLV

Los vándalos no han respetado los monolitos de promoción de la Feria del Libro de Valladolid. En apenas tres días, prácticamente todos han quedado destrozados acabando así como una de las acciones de promoción de esta iniciativa cultural del Ayuntamiento.
 

En una época en la que escasean los fondos públicos, y en la que hasta la Administración local más organizada hace encaje de bolillos para estirar la paga hasta fin de mes y llegar a todo, resulta descorazonador ver la nula importancia que algunos ciudadanos le dan al dinero que han aportado para que revierta en su beneficio.

 

El objetivo, como se ha puesto de relieve en múltiples ocasiones, es promocionar la lectura, algo que acaba redundando en el incremento del nivel cultural de los ciudadanos (y, por tanto, en su enriquecimiento humano), en la adquisición de libros (y, por tanto, en los beneficios de la industria editorial y en la vida social de la ciudad (como una propuesta lúdica más fuera del hogar).

 

Para que los ciudadanos conozcan esa actividad, es necesario comunicar que existe. Para ello se llevan a cabo distintas acciones: desde ruedas de prensa informativas destinadas a los medios de comunicación hasta actuaciones en soportes dirigidos, directamente, al usuario final: el ciudadano. 

 

En esta última categoría puede encuadrarse una de las actuaciones que mayor esfuerzo económico supone para el erario público dentro del presupuesto dedicado a difusión de la Feria del Libro: colocar en la ciudad monolitos que soportan el cartel de la feria y que, cada noche, sobre todo los fines de semana, aparecen rotos intencionadamente.

 

Este año, a día lunes (es decir, apenas tres días después de que se inaugurara la Feria del Libro), quedaban dos monolitos. Los demás habían amanecido destrozados. Incluso los que se repusieron después de los actos vandálicos de las dos primeras noches.