Los vallisoletanos opinan sobre el cambio de nombres franquistas de calles y barrios de la ciudad

Variedad de pareceres sobre la sentencia del TSJCyL que podría afectar a un listado todavía sin elaborar de hasta veinticinco calles, seis barrios y el escudo.

Callejero con nombres y símbolos franquistas en Valladolid según el Ateneo Republicano:

 

Calles: Alférez provisional, Antonio Lorenzo Hurtado, Clarencio Sanz, Conde de Arteche, Fernández Ladreda, García Morato, General Primo de Rivera, General Solchaga, Héores del Alcázar de Toledo, Isidro Rodríguez Zarrazina, Jesús Rivero Meneses, José Antonio Primo de Rivera, José Luis Arrese, Julio Ruiz de Alda, Leopoldo de Castro, Mariano Miguel López, Rector Luis Suárez, Rector J.R. del Sol, Rosario Pereda, Sargento Provisional, Vicente Mortes, Alemania, Italia, José María Pemán y Torrente Ballester.

 

Barrios y grupos de viviendas: Barrio Cuatro de Marzo, Barrio Girón, Grupo 18 de julio, Barrio España, Grupo 25 años de Paz, Grupo Rosario Pereda.

 

Centros públicos: IES Antonio Tovar.

 

Placas en las viviendas de protección oficial y placa en la comisaría de la Policía Nacional en la calle Las Eras. El monumento a Onésimo Redondo en el cerro de San Cristóbal no es competencia municipal.

Todo comenzaba el pasado 23 de enero cuando saltaba la posibilidad de que la céntrica calle vallisoletana de José Antonio Primo de Rivera, junto al Ayuntamiento, cambiara de nombre a la de una famosa canción del grupo Celtas Cortos, ’20 de abril del 90’. El alcalde Javier León de la Riva respondería cuatro días después con la negativa, alegando que “nunca se había cambiado el nombre de una vía bajo su mandato y no iba a ser la primera vez”.

 

Al parecer, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León decidió llevarle la contraria al primer edil el pasado jueves, 6 de febrero, cuando decidió que no solo dicha calle era merecedora de un nuevo nombre, sino también todas aquellas que estuvieran relacionadas con el franquismo, haciendo caso así a Plataforma por la retirada de nombres y símbolos franquistas en Valladolid, que llevaba cuatro años en la pelea. La cronología de un acontecimiento en el que también se pronuncian los vallisoletanos.

 

Como suele suceder en estos casos, hay gustos para todo. Hay quienes aseguran que la memoria histórica es la memoria histórica, gustase o no lo que pasó. Otros, indican que es una época convulsa que merece la pena borrar, o al menos que no sea homenajeada en forma de calles, barrios y monumentos. Y por último, los que piensan que hay cosas más importantes en las que pensar. Para gustos, colores, dice el refranero popular.

 

La cuestión es que a día de hoy hay hasta veinticinco calles, seis barrios y grupos de viviendas y hasta el mismísimo escudo de la ciudad –por eso de la Laureada-, son susceptibles de ser alterados por este motivo, siendo el cronista oficial de la Villa, Teófanes Egido, el encargado de hacer el listado que el TSJCyL le ha encargado al propio Ayuntamiento para que proceda al cambio de los nombres. Tiene un mes desde que se hiciera pública la sentencia.

 

Por otra parte, hay otros pequeños detalles también a tener en cuenta, como el Instituto Antonio Tovar o la placa de la comisaría de Policía Nacional de Las Eras, quedando exento el monumento a Onésimo Redondo en el cerro de Las Contiendas “al no ser competencia municipal”, De la Riva dixit.

 

Muchas personas de la calle han coincidido precisamente con el alcalde con una de las conclusiones que parece más a ojos vista, y es la complciación de habituarse a los nuevos nombres que estos lugares podrían tener. ¿Cuáles serán y cómo se decidirán las nuevas maneras de llamar a estas vías? Aún no esta decidido, al menos hasta que se haga el listado, algo lógico.

 

En cuanto al escudo parece que está a salvo, si bien habrá que ver el catálogo que termine publicando el Ayuntamiento para confirmarlo, ya que como dijo el alcalde, “la Laureada no es un invento de Franco, sino algo anterior”. Así las cosas, y visto que hay vallisoletanos a los que les gusta más y a otros menos, hay una cosa en la que tiene razón De la Riva; la Ley está para cumplirla, y la decisión del Tribunal Superior de Justicia ya es irrevocable

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