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Los vallisoletanos comerán cerca de 200.000 roscones de Reyes estas fechas

Así lo aseguran desde la Asociación Provincial de Confiteros, de los cuales la mitad corresponderán a los hechos por los propios obradores de la Asociación y la otra mitad a los fabricados de manera industrial.

“Si hay algo a lo que no se renuncia en Navidad, es sin duda a las tradiciones como la de los juguetes de los niños o a comer turrones y roscón de Reyes, a pesar de la crisis”, explica Javier del Caño, presidente de la Asociación Provincial de Confiteros. Algo que, por lo menos en cuanto a roscón se refiere, es una verdad como un templo, ya que los vallisoletanos consumirán nada más y nada menos que unos 200.000 de estos dulces referidos a sus majestades de Oriente en estas fechas.

 

“Las ventas están yendo mucho mejor este año, se notan algunos detalles como que haya paga extra a los funcionarios en esta ocasión”, continúa Javier, literalmente con las manos en la masa y sin parar de preparar estas roscas que, como explica, comenzaron haciendo los romanos para celebrar el solsticio de invierno.

 

Aproximadamente la mitad de esos 200.000 roscones de Reyes –“normales y rellenos de nata o de trufa”, matiza Del Caño”- corresponden a los que los propios confiteros fabricarán de forma artesana, mientras que los industriales completarán el otro 50% restante. Un dato sorprendente, ya que la provincia cuenta con algo más de 500.000 habitantes.

 

Tan sorprendente como la tradición del famoso haba de estos roscones, de siglos y siglos de antigüedad. “La costumbre, al contrario que en la actualidad, decía que aquel que encontraba el haba se volvía rey por un tiempo acordado previamente por los comensales”, asegura Javier. Bien sabido es que hoy día al que le toca la sorpresita en cuestión, debe pagar el roscón. 

 

Queda claro que para estos Reyes ya están los más pequeños de la casa para esperar a los regalos, pero también habrá unos cuantos que aguarden con impaciencia el momento de abrir el embalaje… pero del roscón.