Los refugiados sirios y eritreos alojados en Valladolid “ya están mucho más adaptados”

Daniel Duque, responsable de Accem Castilla y León, ONG que ha acogido a refugiados en Valladolid. JESÚS A. ZALAMA

El responsable de la ONG que trabaja en toda Castilla y León, Daniel Duque, asegura que los ocho refugiados se van haciendo al idioma y a su cambiada situación social.

Sobra decir que la vida del refugiado no es fácil. Lejos del hogar, la patria y familiares y conocidos, la hora de agarrar la maleta y escapar de una situación económica y política inaguantable no es trago de buen gusto. En una situación similar se encuentran los ocho refugiados sirios y eritreos –cinco del primer caso y tres del segundo- que viven en Valladolid gracias a la ONG Accem desde hace ya varios meses.

 

Los cinco miembros de la familia siria llegaron a la ciudad de manera conjunta, sin separarse unos de otros, desde mediados del pasado mes de septiembre. La Organización no permite su identificación, ya que prefiere mantener su anonimato por el momento, pero no tiene problema en dar detalles sobre lo que está siendo su adaptación a España y, más concretamente, a Valladolid.

 

“Están metidos en la dinámica habitual de lo que suelen ser estas personas refugiadas”, asegura Daniel Duque, responsable de Accem en Castilla y León. Tanto para la mencionada familia como para los tres eritreos, que llegaron el 8 de noviembre a Valladolid por medio de un convenio con el Ministerio de Interior, la situación es muy similar.

 

En primer lugar, la Accem se encarga de regularizar su situación legal en su nuevo país. Acto seguido, de buscarles la más pronta adaptación tanto social como laboral. Es decir, se les enseña el idioma poco a poco y se les prepara para la búsqueda de trabajo, tal y como hace ver Duque, antes de hablar de los tres eritreos, el caso que él mismo ha llevado.

 

“Se está reforzando sobre todo el tema del idioma y la parte jurídica y psicológica. Era la parte algo más sensible, sobre todo la primera para una correcta inserción laboral y social. Han sido dos meses y es evidente que ya no están como cuando llegaron, pero están todavía en una fase muy primeriza”, incide.

 

“En un primer momento llegaron algo descolocados, no tenían muy claro dónde venían y qué se iba a hacer con ellos. Después de esos primeros días de estar algo perdidos ahora sí que están mucho más tranquilos, no han mostrado su intención de abandonar Valladolid”, hace ver Duque, dando a entender que la adaptación está siendo la adecuada.

 

“Están muy activos tanto en las actividades formativas como culturales. En ese sentido están bastante adaptados con la dinámica que ofrecemos para refugiados, no son diferentes al resto con los que contamos”. Mientras, ya se plantea que en febrero puedan llegar nuevos refugiados a España, y quién sabe si a Valladolid.

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