Los problemas del Club Baloncesto Valladolid vuelven a florecer

Hunter, en el partido ante el Lagun Aro.

Cuando la temporada llega a su punto más expectante, con la permanencia a tiro de prácticamente tres victorias, afloran en el Blancos de Rueda los problemas económicos que ya tocan a la plantilla. Hunter ha comenzado las medidas de fuerza por los retrasos que acumula y Sosa negocia su salida.

Es el cuento de siempre, que este año ha venido endulzado porque la trayectoria del equipo era buena, en la línea de conseguir atrapar la permanencia cuanto antes. Si se logra, habrá que poner una matrícula de honor al trabajo del equipo cuando todos le daban por desahuciado antes de comenzar la competición.

 

Otello Hunter comenzó esta semana sus medidas de presión al negarse a entrenar porque el club le adeuda alrededor de dos mensualidades. No es el más afectado de la plantilla. Jugadores como Cizauskas acumulaban hasta cuatro meses sin cobrar. Los retrasos cobran vigencia, ahora que el dinero empieza a agotarse porque ya se han acabado los recursos que aportan los patrocinadores principales del club.

 

Hunter ha tomado esta primera medida de fuerza, que pueden secundar otros compañeros de la plantilla. No bajan las aguas muy calmadas por el seno del primer equipo. Edgar Sosa parece haber colmado la paciencia del entrenador, Roberto González, y ya negocia su salida del club apenas un mes después de haber regresado al baloncesto profesional tras una gravísima lesión.

 

El jugador era del agrado del técnico. Incluso su llegada había relegado por completo a Cizauskas. Pero su fortaleza mental no está para muchos trotes y la reciente lesión de tobillo es un ejemplo. Sosa se ha borrado. Algo que ya vaticinó el propio Roberto González cuando, recién lesionado, vino a decir que Sosa estaría en diez días o seis semanas en función de su tobillo y su cabeza.

 

De esta forma, los problemas de acumulación de jugadores se han acabado de un plumazo con la salida de Mohammed y la inminente marcha de Sosa. Se queda, de momento, Pat Ewing aunque en su puesto hay una auténtica saturación con Martín y O´Leary acumulando buena parte de los minutos importantes.

 

 

 

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