Los primeros agricultores de Tierra de Campos

El catedrático de Prehistoria de la UVa, Germán Delibes, dice que las primeras aldeas agrícolas de la provincia estarían situadas en el yacimiento El Casetón de la Era de la finca de Matallana, donde se celebran unos campos de trabajo de arqueología.

Tierra de Campos es tierra de agricultores y cereales. Generaciones y generaciones que se han dedicado al milenario arte de labrar la tierra y que surgieron en esta comarca hace casi 5.000 años. A pesar de ello, la agricultura se instaló en la Península Ibérica al menos 2.000 años antes por lo que, paradójicamente, el granero de Castilla llegó tarde a la actividad agrícola.

 

Así al menos lo piensa el catedrático de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Valladolid, German Delibes, quien sitúa estas primeras labores en Tierra de Campos en el asentamiento de El Casetón de la Era, ubicado en la finca de Matallana, propiedad de la Diputación de Valladolid, y que durante este verano es testigo del Campo de Trabajo del noveno curso de arqueología, en el que participarán más de una treintena de jóvenes.

 

Delibes ha guiado al presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, por los principales hitos de la excavación de este yacimiento, descubierto accidentalmente desde una avioneta en el año 2000 y que se comenzó a excavar hace ocho años en seis campañas. El arqueólogo ha explicado que “estamos ante una de las primeras aldeas agrícolas que se instalan en Tierra de Campos” y asegura que “practicaban agricultura de trigo y cebada”, algo que se ha podido conocer gracias a procedimientos como la flotación de sedimentos.

 

Germán Delibes ha relatado cómo hace que la presencia de los humanos en el 3.000 a.C. en este lugar hace que los bosques se vayan clareando, “normalmente usando el fuego”. Convierten así estos espacios forestales en espacios para el cereal y el pastoreo de animales, normalmente bóvidos, ovejas y cerdos.

 

En esta aldea, que pudiera estar formada por varias cabañas que acogerían un centenar de personas, se han encontrado huesos de otros animales salvajes utilizados como alimento, principalmente corzos, jabalíes, uros y la “sorpresa” para Germán Delibes es haber encontrado aún caballos salvajes.

 

 

Pero sin duda el descubrimiento más importante ha sido conocer cómo “esas gentes ya usaban trillos”. “Hemos encontrado las piedras con las que cortaban la paja y estamos convencidos de que eran tirados por bóvidos, concretamente por bueyes”. La explicación de Germán Delibes es clara: “Si los bueyes solo se hubieran utilizado para el aprovechamiento de carne se sacrificarían a los dos años, pero la pauta de sacrificio de bóvidos en esta aldea está entre los seis y ocho años. Comían su carne más dura, pero antes habían sido utilizados para labores de tiro agrícolas”, dice el catedrático.

 

Por último, Germán Delibes añade que en este asentamiento calcolítico (Edad del Cobre) está compuesto por tres fosos concéntricos, de aproximadamente dos metros de profundidad por tres de anchura, para labores defensivas, que suponen “una obra pública monumental para aquella época, en la que las herramientas eran de hueso y piedra y con las que excavaron cerca de un kilómetro lineal”.