Los números de Djukic, su mejor aval para dirigir a un equipo grande

El entrenador serbio ha cuajado dos temporadas excelentes en el Real Valladolid y esos resultados son el mejor escaparate para llegar a entrenar a un club grande.

Sólo ha estado dos años en el Real Valladolid y su carrera como entrenador es más que prometedora. Tras un breve paso por el Hércules, Miroslav Djukic llegó a ciudad del Pisuerga en la temporada 2011/2012 con tres años de contrato y con un objetivo: subir al equipo a Primera División.

 

Esa primera temporada fue espectacular. El conjunto vallisoletano, lastrado por problemas económicos y con la apatía de un público que no veía la luz al final del túnel incluso antes del primer partido, comenzó a desplegar un juego muy dinámico y alegre que hacía las delicias del público y del resto de equipos de Segunda División. Puede que no marcarán tantos goles como otros equipos, pero la frescura en su juego y las ganas de sus jugadores hacían pensar que el ascenso era más que posible y, además, dando una buena imagen.

 

Y así fue como Djukic llevó al Real Valladolid a la disputa de los play-off por el ansiado ascenso, después de que el Deportivo de la Coruña y el Celta de Vigo (hoy luchando no volver a descender) se mostraran intratables y ocuparan las dos plazas de ascenso directo. El conjunto blanquivioleta quedó tercero con una diferencia importante sobre el resto de conjuntos a los que se iba a enfrentar en los play-off, algo que parecía de los más injusto. Sin embargo, el serbio consiguió que esas circunstancias no afectasen a sus jugadores, que lo podían conseguir. Y así fue. El Pucela lograba volver a Primera División y, además de llevarse esa alegría, podía respirar tranquilo si hablamos de la parte económica, ya que el club estaba al límite.

El Real Valladolid terminó la temporada con 82 puntos y sólo seis partidos perdidos, unos números de lo más esperanzadores de cara a la siguiente campaña.

 

Ya en la temporada 2012/2013, y bajo el lema “Somos Valladolid”, el entrenador balcánico tenía una cosa clara: mantener el espíritu y los valores que habían llevado al equipo a la máxima categoría del fútbol español. La incorporación de jugadores como Patrick Ebert y Antonio Rukavina también ayudó mucho.

 

El fútbol desplegado por los vallisoletanos era de una calidad tremenda, basando su éxito en la solidez defensiva que tan buenos resultados les había dado el año anterior en Segunda División. Y así, poco a poco, y tras una primera vuelta espectacular, el equipo de Djukic consiguió mantener la categoría a falta de tres jornadas para el final de temporada, algo realmente memorable, ya que siempre estaba hasta el final sufriendo por no descender.

 

A falta de un partido, el Real Valladolid cuenta con 43 puntos, a nueve de los puestos de descenso.

 

Ahora Miroslav Djukic se va y va a ser una tarea muy difícil ocupar su lugar después de todo lo que el serbio ha hecho por el conjunto pucelano. Y es precisamente lo que ha hecho su principal pasaporte para recalar en un equipo con un proyecto deportivo grande y que pueda llevarle a competiciones europeas.

 

Lo único que queda es darle las gracias por haber hecho jugar tan bien al Real Valladolid y por hacer disfrutar a una afición que necesitaba volver a ilusionarse con su equipo de fútbol. Que el lema “Somos Valladolid” no quede en el olvido y que sea la referencia para el futuro entrenador y para los jugadores.

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