Los niños, auténticos protagonistas de una gran noche mágica en Valladolid

Un niño, sonriente durante la cabalgata de Reyes en Valladolid. JUAN POSTIGO
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Miles de niños asistieron a una cabalgata que cumplió con las expectativas después de que el Ayuntamiento decidiera alargar 500 metros el recorrido y adelantar la hora el evento.

Sonrisas, caras de felicidad y entretenimiento. Los niños vallisoletanos, como no podía ser de otra manera, fueron los auténticos protagonistas de esta cabalgata de Reyes que tuvo lugar por las calles de la ciudad. No había más que echar un vistazo a su cara para darse cuenta de que la fecha estaba marcada en rojo en el calendario hasta del más duro de corazón. Y es que a fin de cuentas, los Reyes Magos son especialistas en conseguir ablandar un corazoncito con tan solo un poco de dulzura y, por qué no decirlo, algún que otro regalo.

 

La cuestión es que los niños, aupados a hombros de sus padres en muchos casos, no quisieron faltar a la cita con Melchor, Gaspar y Baltasar. Cada uno era de uno, valga la expresión. “¡Gaspar! ¡Gaspaaaaar!”, gritaba uno por aquí. “¡Baltasar, aquíiiii!”, se desgañitaba otro más allá a la búsqueda de caramelos. Y es que no todo son regalos, no en una cabalgata, al menos.

 

En el largo recorrido no faltó de nada en cuanto a niños; de todas las edades, pareció agradecerse la decisión del alcalde Óscar Puente de alargar el recorrido quinientos metros para poder situarse de una manera más holgada en la procesión de sus majestades. Probablemente la expresión perfecta para la situación es la de disfrutar como un enano.

 

Al mismo ritmo que caían caramelos del cielo, en una especie de lluvia de colores por las calles de Valladolid, los más pequeños dejaron patente que se trataba de una jornada mágica y para recordar. Está claro, hay cosas que solo se viven una vez al año, pero merece la pena salir de casa por verlas. Por eso, y porque la cara de un niño con ilusión, no tiene precio.