'Los Miserables', más que un musical una verdadera obra de arte

Representación de Los Miserables en el teatro Calderón. TRIBUNA

La grandiosidad del escenario, la interpretación exquisita del elenco y la fascinación de la música en directo, hicieron del estreno de 'Los Miserables' en Valladolid una noche mágica. 

El sonido del mar y las cornetas inundan la sala del teatro Calderón de Valladolid, los presos piden piedad a la vez que reman sin parar. Bajo la mirada y el látigo feroz del carcelero Javert, un recluso es puesto en libertad sin contar con su perdón; el número 23623 es un miserable lleno de odio que lleva 19 años en prisión por robar una hogaza de pan.

 

Jean Valjean es repudiado en todos los lugares que pisa, su carta de presentación es un pasaporte amarillo que revela su condición de expresidiario. La voz rota del actor y su dureza en el escenario representan el dolor y la ausencia de las ganas de vivir, que solo brotan una vez que el obispo Myriel le da su bendición y fe.

 

La vida de Juan Valjean da un cambio radical, alcalde de Montreuil-sur-Mer, es propietario de una fábrica donde conocerá a Fantine. Una joven luchadora que vive con temor a que se descubra su verdad. Madre de una niña que enferma, no tiene otro remedio que vender el pelo y los dientes, además de prostituirse en los suburbios de la Francia revolucionaria del siglo XIX.

 

El público estremecido por el dolor canta en su interior la canción de I dreamed a Dream al mismo tiempo que la desquiciada Fontine cuenta su historia entre lágrimas. La emoción percibida en el Calderón es insuperable. Las luces y la magia de la música en directo de Claude-Michel Schönberg, hacen que cada uno sienta el dolor de una madre que no puede cuidar de su hija.

 

La niña crece y se convierte, a pesar de una vida dura, en una joven preciosa. Cosette es su nombre, el mismo que enloquece al rico Marius Pontmervy, que demostrará su amor a lo largo de la obra. Incansable y valiente, luchará en las barricadas junto al pueblo francés en defensa de la libertad, la igualdad y la fraternidad, en la conocida Revolución Francesa de 1789.

 

El olor a pólvora es lo único que el espectador no puede apreciar, porque el susto de los estruendos, los disparos y la recreación de la batalla fueron insuperables. La bandera roja en movimiento, la emoción del pueblo cantando Do You Hear The People Sing, la espectacularidad del escenario y de las imágenes reproducidas, hacen de 'Los Miserables' una obra imprescindible en el repertorio de los musicales.

 

Tanto el vestuario como la impresionante escenografía, facilitan al espectador el traslado a las calles francesas. Los edificios de piedra, las balaustradas de los puentes o el interior de las tabernas enriquecen indiscutiblemente el escenario.

 

Basado en la novela de Víctor Hugo, el musical 'Los Miserables' ha sido puesto a juicio por más de 65 millones de espectadores, los cuales veneran su grandiosidad. Los aplausos del público vallisoletano, durante su estreno este jueves, eran de agradecimiento tanto al elenco y la orquesta como a los técnicos de montaje que hicieron realidad un sueño.